La Rioja

La lista de deseos de Amigos de la Historia al Ayuntamiento de Calahorra

El patrimonio histórico y arqueológico de Calahorra vuelve a situarse en el centro del debate. El pasado viernes, miembros de la asociación Amigos de la Historia de Calahorra mantuvieron una reunión con la alcaldesa Mónica Arcéiz, la concejala de Cultura Reyes Zapata y el asesor de Urbanismo Juan Esteban Ameyugo. Sobre la mesa, un diagnóstico claro: el estado de conservación de muchos enclaves patrimoniales es deficiente y requiere actuaciones urgentes. Desde la asociación, que entregó un escrito detallando punto por punto las necesidades detectadas, se confía en que la receptividad mostrada por el Ayuntamiento se traduzca en medidas concretas.

El listado de espacios a recuperar es extenso y toca prácticamente todas las etapas históricas de la ciudad. Uno de los ejemplos más significativos es el puente de piedra del Arrabal, cuyos restos fueron identificados en las obras de urbanización y que hoy muestran un deterioro evidente. Amigos de la Historia propone consolidar los restos, rebajar el terreno para dar visibilidad a las pilas, instalar señalización e incluso iluminar el espacio para devolverle presencia en el paisaje urbano. Una visión similar plantean para el arco del Planillo, donde reclaman la restitución de las dovelas desplazadas tras el choque de un vehículo y la retirada del arco de acero colocado como solución provisional.

También preocupa el estado de las excavaciones en calle Sastres, donde tras dos años de trabajos arqueológicos se identificaron un lienzo de muralla y un torreón que hoy permanecen en un solar convertido en improvisado vertedero. La asociación reclama terminar la intervención, consolidar los restos y sustituir el cierre opaco por un vallado que permita verlos desde la calle, acompañado de iluminación y cartelería. No es el único caso: el yacimiento de las Medranas, protegido bajo una cubierta, sigue sin excavación completa, sin consolidar y sin información visible para los ciudadanos.

En el ámbito romano, los restos del circo de Calagurris sufren un deterioro progresivo. Amigos de la Historia denuncia la acumulación de tocones, sillares sin relación con el conjunto y maleza sobre la canalización. Piden consolidar la pared, limpiarla y protegerla con una chapa similar a la de la muralla del Carretil, además de instalar iluminación LED para revalorizar el lugar. Algo parecido sucede en el Sequeral, donde el abandono es total y se acumulan basuras y escombros. Aquí se proponen medidas más ambiciosas: desde la retirada de estructuras añadidas hasta la reconstrucción del arco a partir de fotografías históricas, pasando por la consolidación y la señalización del conjunto.

El informe de la asociación no se limita a los restos arqueológicos, también aborda el estado de los monumentos urbanos. La Matrona, símbolo de la ciudad, nunca ha sido limpiada; el monumento a la Constitución presenta pintadas; el dedicado a Prudencio tiene problemas de iluminación y se encuentra rodeado de un espacio descuidado; y Quintiliano permanece en penumbra. Se proponen limpiezas especializadas, reparación de luces, ajardinamiento y un plan de mantenimiento regular. Incluso el archivo municipal entra en la lista: tras recibir importantes donaciones, los Amigos de la Historia reclaman digitalización completa, inventarios actualizados y conservación adecuada de fondos como el Bella, el de “La Universal” o el Baroja.

Por último, las instalaciones del antiguo cuartel de la Guardia Civil, hoy sin uso, aparece como una oportunidad para nuevos espacios culturales o municipales. Desde la asociación sugieren su adecuación como sala de exposiciones, sede de dependencias públicas o, simplemente, un espacio para la ciudadanía.

En conjunto, las propuestas reflejan una preocupación de fondo: Calahorra posee un patrimonio de enorme valor, pero su estado actual dista de ser el adecuado. La asociación Amigos de la Historia insiste en que la limpieza, consolidación, señalización y difusión de estos restos no es solo una cuestión estética, sino también una oportunidad para reforzar la identidad local, atraer visitantes y devolver dignidad a rincones cargados de historia. La pelota queda ahora en el tejado del Ayuntamiento, que ha mostrado receptividad inicial. El reto será transformar esa buena disposición en hechos visibles.

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