El acceso a la vivienda es, de un tiempo a esta parte, el asunto que mayor preocupación genera entre los españoles. Tanto, como que uno de cada tres encuestados por el CIS lo sitúan como el principal problema del país, por delante de cuestiones como la inmigración, el paro, la corrupción, la sanidad o las pensiones. Un hecho que coincide con el momento en el que el turismo bate registros históricos y, para satisfacer las necesidades del viajero, la oferta de pisos turísticos se ha disparado, también en ciudades de tamaño medio, como Logroño.
En la capital riojana, la conversión de viviendas o locales comerciales en alojamientos turísticos es un fenómeno relativamente nuevo. Según los datos del Gobierno autonómico, de hecho, era una cuestión absolutamente desconocida hasta septiembre de 2014. Hace justo once años, llegó la primera solicitud de esta naturaleza (para un piso del número 33 de la calle Bretón de Logroño) a las oficinas de la Administración regional, acostumbradas hasta entonces a tramitar licencias vinculadas al turismo rural. Durante los dos años siguientes se cursaron dos solicitudes más en Logroño: una para la calle Pradejón y otra para la calle Mercaderes.
De ahí en adelante, la ciudad ha asistido a un frenesí de registros: 121 en 2017, 157 al año siguiente, otras 156 en 2019… Y así hasta alcanzar los 853 (casi tantas como la suma del resto de municipios riojanos) que actualmente constan en el listado de viviendas autorizadas para uso turístico en el Registro de Proveedores de Servicios Turísticos de La Rioja.
El crecimiento exponencial en la oferta de pisos turísticos se moderó durante los años de la pandemia, pero desde entonces ha experimentado otro importante ascenso, hasta el punto de que Logroño ha duplicado en menos de un lustro el número de viviendas destinadas al alojamiento de turistas. De mantenerse la tendencia -y teniendo en cuenta que las últimas entradas en el registro autonómico datan del pasado mes de junio, con la concesión posterior de nuevas licencias -, la capital riojana rozará el millar de servicios de este tipo al inicio del próximo año.
Debido a este auge, y con el fin de que la situación del sector «siga siendo saludable» el Gobierno de La Rioja ya ha avanzado que incorporará a un segundo inspector para velar por el cumplimiento de la regulación. Según explicaba la propia directora general de Turismo días atrás, entre enero y agosto se han tramitado en la comunidad medio centenar de expedientes sancionadores, cinco de ellos por infracciones graves, al «comercializar y publicitar la vivienda con una capacidad superior a la permitida».
Pese al incremento exponencial de la oferta, desde el Gobierno de La Rioja -que no tiene potestad para conceder nuevas licencias- mantienen cierta calma, al considerar que la actual ratio en Logroño (un piso turístico por cada 177 vecinos) se encuentra lejos de la «ruptura del equilibrio», que se rompe -según criterios técnicos- al concentrarse al menos cinco viviendas de uso turístico por cada centenar de habitantes.


