Educación

Extraescolares riojanas: del refuerzo académico al aprendizaje emocional y creativo

Septiembre, ese mes en el que parece que empieza todo de nuevo. El nuevo curso es el que rige la planificación y el ánimo de padres e hijos. Con el arranque del curso escolar llega también el eterno debate familiar: ¿qué extraescolares elegir para los hijos? Matemáticas, Inglés y Lengua siguen ocupando los primeros puestos, pero cada vez más familias se abren a propuestas que van más allá de aprobar exámenes: aprender a aprender, reforzar la autoestima o dar rienda suelta a la creatividad a través del arte. En la academia Entrepáginas de Logroño, dirigida por Isabel Arandia, septiembre es un mes de teléfonos sonando y matrículas que se repiten año tras año. «El 85 por ciento de los alumnos vuelve curso tras curso. Para muchos, se convierte en una rutina que funciona», explica.

Foto: Leire Díez

Las asignaturas más demandadas no sorprenden: Matemáticas, Inglés, Física y Química, y, cada vez más, Lengua. “En la ESO y Bachillerato los alumnos necesitan ayuda con la sintaxis y los comentarios de texto. Incluso quienes no suspenden acuden para mantener o subir nota. En segundo de Bachillerato es lo habitual: quieren ir a por todas». Además, Isabel reconoce que «muchos padres no pueden ayudar a sus hijos con los deberes porque no tienen tiempo o porque no dominan las materias. Por eso, para ellos, la academia supone una tranquilidad ya que saben que dos días a la semana sus hijos siguen una rutina, avanzan y no se quedan atrás». El secreto, dice, está en la personalización. «Trabajo con grupos de un máximo de cinco alumnos. Cada uno tiene unas necesidades diferentes y la clave es adaptar el refuerzo a cada caso». Y aunque antes lo habitual era empezar en la ESO, estos últimos años, Isabel destaca un cambio importante: «Cada vez más niños de Primaria necesitan apoyo para adaptarse a distintos niveles y, sobre todo, para adquirir rutinas de estudio. Cuanto antes se empiece, mejor».

Foto: Leire Díez

Además, esta profesora también reconoce que no siempre es fácil el encaje con los centros educativos. «Desde algunos colegios nos ven como enemigos, como si estorbáramos», pero en realidad deberíamos trabajar a la par». Por ello, Isabel admite que en muchos casos mantiene comunicación con los tutores o docentes de sus alumnos de la academia.

Aprender a aprender: más allá de los deberes

Raquel Navajas sabe bien lo que significa aprender de forma diferente. Tiene TDAH y, tras su paso por las aulas como alumna y después como profesora, ha decidido crear RqueR, un centro que acompaña a niños y niñas «desde la comprensión, el respeto y la empatía». «Muchas veces los padres solo buscan que sus hijos aprueben matemáticas o lengua, y es lógico», admite. «Pero se olvidan de que detrás de un suspenso puede haber otras cosas. No todo es hacer deberes: los peques y jóvenes tienen que aprender a aprender». En su academia, el refuerzo de asignaturas básicas se combina con propuestas innovadoras: juegos manipulativos, dinámicas de rol, retos de lógica o cuentos como herramienta de aprendizaje y gestión emocional. «Que estén jugando no significa que no aprendan. Es otra forma de aprender, y además les convierte en protagonistas de su propio proceso», explica Raquel. Aunque reconoce que en Secundaria los ritmos del instituto dejan menos espacio para innovar, en Infantil y Primaria apuestan por metodologías exploratorias. Matemáticas desde la ciencia y la investigación, Lengua a través de la narración y las emociones. «Intentamos que el apoyo académico y el emocional vayan de la mano, porque uno no tiene sentido sin el otro», afirma. Raquel es consciente de que el refuerzo clásico es lo que más demandan las familias, especialmente al empezar el curso, «por eso lo ofrecemos, claro, pero siempre intentamos complementarlo con otras formas de aprender. Que en dos horas a la semana no solo hagan deberes, sino que también ganen herramientas para el futuro». Su mensaje a las familias es claro: «Dejemos de pensar en la academia como un lugar donde solo se hacen deberes. Los profesionales podemos ofrecer mucho más. Si abrimos un poco la mente, los niños no solo aprobarán, sino que crecerán de manera más autónoma y segura».

El arte como refugio y motor de aprendizaje

La otra cara de las extraescolares son aquellas que no se centran en aprobar exámenes, sino en potenciar la creatividad. Débora, responsable de Arte a la Carta, lo tiene claro: «El arte es un entrenamiento integral. Desarrolla creatividad, pensamiento crítico y sensibilidad, pero también hábitos como la concentración, la perseverancia o la capacidad de resolver problemas de manera flexible». En un mundo cada vez más tecnológico y acelerado, sus talleres ofrecen un espacio de calma, atención plena y expresión personal. «El arte fomenta la autoestima, mejora la coordinación, potencia el trabajo en equipo y, sobre todo, ofrece una valiosa desconexión de las pantallas mejorando su capacidad de atención y paciencia», destaca Débora. ¿Por qué entonces tantas familias siguen centradas solo en las Mates o el Inglés? Esta profesora lo tiene claro: por la presión académica y la percepción de que ‘lo útil’ se mide con notas. «Nuestra experiencia es que combinar refuerzo académico con una actividad artística multiplica la motivación y el equilibrio de nuestros hijos». En su academia destacan dos programas: Arte para niños, un espacio donde los más pequeños dan rienda suelta a su creatividad mientras aprenden diferentes técnicas y materiales a la vez que realizan un recorrido divertido y adaptado por la historia del arte; y Arte juvenil, dirigido a niños y niñas a partir de 8 años donde se adentran en el dibujo, descubren los secretos de la acuarela, experimentan con el carboncillo y aprenden a crear volúmenes y composiciones más complejas.

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