Son días ajetreados para Pablo Franco. Su reciente nombramiento como director general del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, sustituyendo así a José Luis Lapuente (cambio que se hará efectivo el 1 de septiembre), ha abierto un nuevo frente en su agenda. Pero la vendimia sigue su propio curso y toca seguir con los análisis y los controles de maduración mientras los remolques continúan entrando, aún a cuentagotas, en las tolvas de las bodegas.
El todavía director técnico de la DOCa reconoce que la vendimia que se avecina será «corta e irregular», pero al mismo tiempo se muestra certero al afirmar que «hay muy buena calidad en campo».
– Un año más, una cosecha reducida que recuerda a la de 2024, cuando se recogieron unos 275 millones de kilos de uva. ¿Se estima en cuánto podrá rondar la merma de producción esta vez?
– La expectativa de producción es sustancialmente más baja a la que hemos tenido el año pasado teniendo en cuenta todos los indicadores que tomamos de referencia. Para medir la producción estimada nos basamos en el seguimiento del ciclo madurativo de la vid y en el desarrollo del año, que nos va dando información e indicadores que son relevantes. Partimos de que hemos tenido una fertilidad menor en el viñedo, especialmente en el tempranillo, lo cual indica que va a haber menos racimos de uva por cepa. Después están las fuertes tormentas, que han sido abundantes y con mucha extensión afectada por la piedra, como puede ser en la zona del Moncalvillo, con algunas viñas dañadas al cien por cien. Los daños de mildiu que han descontado producción cuando han atacado al racimo y también todas esas hectáreas que se han acogido a las ayudas de cosecha en verde y de comercialización son factores que influyen. Por otro lado, la última ola de calor ha producido un pequeño bloqueo en la maduración de algunas viñas, con la suerte de que este año hay humedad en el suelo.
– ¿En qué estado cualitativo se encuentra este año la uva?
– Aunque la carga de producción es baja, hay buena masa foliar en la viña. Se han observado algunas hojas secas, pero eso no nos genera una alarma en cuanto a la situación vegetativa porque tenemos masa foliar suficiente para aguantar o para trabajar para la maduración de la uva. Sanitariamente, hoy estamos muy bien, con unas uvas que están desarrollándose y evolucionando en buenas condiciones. Al final los ataques de mildiu lo que hacen es quitar cantidad de uva, pero no calidad. Además, estos días predomina el cierzo y hay frescura y temperaturas medias, condiciones que van a darle oxígeno y vida nuevamente al viñedo.
– ¿Cómo han entrado las primeras uvas en bodega? ¿Alguna sorpresa a destacar en cuanto a los niveles obtenidos?
– Lo que ha entrado hasta ahora es uva de Rioja Oriental, principalmente blanca, y aquí lógicamente se ha visto un poco de adelanto por estos calores finales. Especialmente en esa uva que estaba ya cercana a cumplir su maduración, así que lo que han hecho las bodegas es intentar coger la uva en el momento madurativo ideal. Este año, precisamente, una de las claves de la vendimia va a ser elegir muy bien la fecha de vendimia porque al tener una menor carga la frecuencia en los controles de maduración deberá ser mayor, ya que va a haber una velocidad o una marcha más a la hora de conseguir la maduración. Igual te encuentres que una viña que hoy no está preparada, pero vuelves en tres días y esa uva ya está un poco sobremadura. También se está observando mucha irregularidad en la carga productiva dentro de un mismo viñedo porque te encuentras con una cepa que igual tiene tres racimos y otra cepa tiene siete. Esto a su vez dificultará la decisión de la fecha de vendimia cuando estamos hablando de un punto de vista cualitativo e idóneo.
– Esa merma de cosecha prevista es uno de los motivos por los que se ha aprobado reducir los rendimientos para esta vendimia. Unas producciones fijadas pueblo a pueblo que van desde los 1.950 kilos por hectárea a los 5.500. La medida ha generado controversia en el sector, ¿qué valoración hacen desde el Consejo Regulador y qué efectividad creen que va a tener?
– Lo que le preocupa mucho a esta denominación es el equilibrio, por eso hemos establecido unos rendimientos de producción en base a las existencias reales de viñedo en la región. Pero esto es previo a un estudio exhaustivo de cada uno de los territorios para tener una visión global de los mismos, complementando la información que nos da la inteligencia artificial de nuestro sistema con las visitas a campo. Ese rendimiento fijado no quiere decir que ha de ser el que todos deban tener, sino que es el que mejor refleja la realidad del territorio. Por eso hemos habilitado un sistema de solicitud para revisar aquellas parcelas en las que el viticultor considere que tiene más producción de la planteada. Creo que esta medida busca valorizar nuestra zona.
– ¿Se han recibido ya alegaciones por parte de los viticultores de Rioja Oriental (el plazo para el resto de zonas comienza este lunes)?
– Sí y estamos trabajando en ello para darle una solución y respuesta a todo el mundo. Se puede decir que el volumen de solicitudes recibidas está dentro de lo esperado. La mayor inquietud está en esos pueblos que han iniciado antes la vendimia porque, lógicamente, tienen la obligación de comunicar esa revisión 15 días antes del inicio de vendimia con el fin de que nosotros podamos adoptar las correcciones que sean necesarias.
– ¿Por qué se ha fijado como criterio el delimitar por términos municipales?
– Nosotros tenemos que actuar de manera operativa y, sobre todo, acogernos a la normativa. Quizás se han oído o se plantean otro tipo de acciones, pero tenemos que ser conscientes si es factible poder ejecutarlas. Es muy importante también conocer en términos legales hasta dónde puedes actuar y de qué manera debes actuar.
– De cara a un futuro, ¿se podría fijar otros criterios para actuar, por ejemplo, parcela a parcela?
– Tienes que ser capaz de definir una metodología que puedas digerir y cuando digo digerir significa que puedas, operativamente, dar una respuesta y ser ágil. Puedes decir: «Oye, hacernos un planteamiento unidad a unidad». Vale, pero igual la disponibilidad de recursos es tan grande que quizás hay otras acciones que no necesiten ese exceso de recursos y que nos puedan llevar al mismo camino. Acciones, además, que ya están definidas y que ya tienen el amparo legal. Creo que todas las acciones es posible estudiarlas, pero no solo desde un punto de vista, sino que hay que abordarlo desde las diferentes opciones, desde la legalidad, desde la parte operativa y desde la parte de la eficiencia del resultado.
– ¿Se debería haber aplicado con anterioridad esta medida de reducción de rendimientos? Por ejemplo, en la vendimia de 2024, cuando los fenómenos meteorológicos también afectaron a la cosecha final.
– Creo que la situación no es del todo igual en un año y otro. Una vez que pasa un año ya sabes que has tenido poco, por lo que la información cuando tomas una decisión no es la misma que cuando ves sus resultados. El año pasado también se preveía una cosecha baja, pero no al nivel de lo que al final sucedió porque tuvimos unas alteraciones y una pérdida de uva muy marcada, especialmente a partir del 30 de agosto y a causa de la botrytis que dejó pérdidas de uva significativas. Al igual que en 2024 hubo un efecto muy difícil de cuantificar en cuanto a un cuajado deficiente. Creo que son situaciones distintas, pero sí que es cierto que en cuanto a producciones finales sí han sido bajas en ambos casos.
– ¿Este nuevo control de los rendimientos ha venido a Rioja para quedarse?
– Tenemos la herramienta, la hemos desarrollado, somos pioneros, somos únicos y la vamos a seguir evolucionando con el fin de dotarla de solidez y que sea una palanca de apoyo para los viticultores. Llevamos tiempo tratando de tener la mayor información posible y queremos que más que un control de rendimientos o una herramienta que fiscalice la producción, sea una herramienta que aporte información a los viticultores, que sepan los rendimientos que tienen sus parcelas y actuar en consecuencia para que el día de la vendimia tengan la mejor uva posible.
– ¿Cómo espera que se desarrolle la campaña 2025?
– Es una campaña heroica a nivel de agricultura, creo que como pocas hemos tenido. El viticultor ha hecho una lucha titánica y mis primeras palabras son de agradecimiento para los viticultores por ese esfuerzo y también para los bodegueros que cuentan con sus parcelas. Han conseguido mantener y salvar unas uvas que en este momento tienen una promesa cualitativa muy importante. Esta semana, con tiempo fresco, está viniendo muy bien y creo que la viña se va a recuperar de la ola de calor. En Rioja Alta y Rioja Alavesa, además, todavía tenemos margen. Lo que es importante este año es controlar muy bien la fecha de vendimia. No hay que olvidar la pasada campaña, que venía una cosecha de libro y a partir del 30 de agosto todo cambió.



