Cultura y Sociedad

«Cuando haces lo que te gusta, no hay mucho margen de error»

Lourdes Viel y Tomás Moreschi

Es imposible pasar frente al escaparate y no quedarte mirando. Salivando. Al lado, una gran cristalera permite ver cómo Tomás Moreschi y Lourdes Viel hacen magia que va tomando forma de diferentes dulces. El paraíso de los golosos está en uno de los puestos del Mercado del Corregidor.

Sus sonrisas se hacen más grandes cuando alguien se acerca a su puesto. Sus delantales están manchados de harina, prueba de que en el obrador de Luvi, la actividad no cesa y de que todo está hecho de forma artesanal. Apenas llevan unos meses abiertos, desde el 29 de abril concretamente, pero ya se han convertido en un imprescindible en el mercado. Una parada obligatoria para los amantes del postre.

Lo de dedicarse a la pastelería le viene de lejos a Lourdes. Desde bastante lejos. En concreto, desde Argentina, al otro lado del charco: «Ahí también teníamos nuestro negocio y decidimos volver a apostar por este emprendimiento de nuevo». En la vitrina hay un pequeño expositor repleto de alfajores, el dulce argentino por excelencia. Es una especie de reivindicación dulce de sus raíces y un bocado que a muchos argentinos que viven en La Rioja les permite, por un momento, sentirse en casa.

«Venimos a ofrecer una opción más moderna y a la que la gente de por aquí no está tan acostumbrada, pero ha caído muy bien. Creo que hemos innovado en sabores y la gente se animó a probar y la gente volvía y recomendaba. Fue muy positivo». Lourdes y Tomás están muy contentos. No solo con lo que han propuesto, si no también con cómo lo bien que lo están acogiendo los vecinos. Prueba de ello es que su escaparate se ha ido llenando de post-it de colores con mensajes de los clientes alabando los dulces.

En su país de origen, Lourdes estudió pastelería, pero el germen de su pasión por la cocina lo había sembrado su abuela muchos años atrás: «Mi abuela era una persona que hacía todo casero en su casa. Somos muchos nietos, muchísimos. Entonces siempre la veía a ella levantarse temprano para cocinarnos a todos y me encantaba acompañarla porque me llamaba mucho la atención y siempre me dejaba meter las manos en las masa».

La pastelería es un arte que requiere de precisión y tiempo. «Obramos todos los días. Son muchas horas de trabajo porque al final los tiempos de la pastelería se tienen que respetar, pero bueno, cuando haces lo que te gusta no existe el tiempo, por así decirlo».

Se decidieron por el Mercado del Corregidor por varios motivos: «Empezamos a concurrir la zona y nos pareció todo muy familiar. Hablando con nuestros compañeros comerciantes vimos el valor que le da la gente y eso fue un poco el atractivo para ponernos aquí».

Los puestos con la verja bajada no les echaron atrás, tenían claro las ventajas de abrir en un mercado: «Quien viene encuentra todo en un mismo lugar, diferente a lo industrial del supermercado. Compra la carne en un puesto, las aceitunas y la charcutería en otro, y, el postre, en otro. Se crea un ambiente que está muy bueno». ¿Que el precio es otro? También es verdad. Pero la calidad del producto y el trato, tan cercano, tan de barrio, son dos cosas que hacen que merezca la pena.

A Lourdes le encanta su trabajo, lo disfruta. Se nota en el producto y se nota en el cariño con el que atiende: «Cuando haces lo que te gusta, no hay mucho margen de error».

¿Quieres recibir a primera hora del día toda la información de La Rioja en tu e-mail?

* campo obligatorio
To Top