San Vicente de la Sonsierra ha estrenado este viernes una nueva infraestructura clave para su red de abastecimiento de agua potable. Se trata de un segundo depósito con capacidad para 1,5 millones de litros que, sumado al ya existente, eleva el volumen total de reserva hasta los dos millones de litros. Esta ampliación permite asegurar el suministro durante varios días y dar respuesta a picos de consumo, especialmente en épocas de vendimia, cuando la actividad vitivinícola multiplica la demanda.
La actuación ha sido promovida por el Ayuntamiento de la localidad y ejecutada por la empresa Contratación y Ejecución de Obras S.L., con una inversión total de 547.914,13 euros. De esta cantidad, 381.515,9 euros —el 70 % del coste— han sido financiados por el Gobierno de La Rioja a través del Plan de Obras y Servicios Locales.
Durante una visita a la nueva infraestructura, el presidente del Gobierno riojano, Gonzalo Capellán, ha calificado el depósito como “una instalación fundamental que garantiza un bien básico como el agua”. A su vez, ha subrayado que esta inversión “asegura tanto la calidad del suministro como su seguridad”, dado que San Vicente registra consumos habituales de medio millón de litros diarios, que pueden duplicarse en momentos de alta demanda.
El alcalde del municipio, Ramón Ramírez, ha afirmado que “hoy es un día grande para San Vicente”, ya que la puesta en marcha de este depósito “resuelve definitivamente los problemas de abastecimiento” y permite cubrir con solvencia las necesidades tanto de la población como de sectores estratégicos como las bodegas y el centro de mayores.
La nueva infraestructura incorpora mejoras tecnológicas destacadas, como un sistema de cloración automática con registro diario de niveles de cloro y un sistema de telecontrol GSM de alarmas. Además, cuenta con una caseta anexa alimentada por energía solar, desde la que se controla el llenado, vaciado y distribución del agua.
El depósito, construido en una parcela municipal junto al anterior, presenta una planta circular con dos compartimentos estancos comunicados por tubos pasantes, lo que facilita su mantenimiento y garantiza que el nivel de agua no supere los cinco metros de altura, para los que ha sido diseñado.
Con esta actuación, San Vicente de la Sonsierra se dota de una instalación moderna, eficiente y preparada para afrontar los retos presentes y futuros del abastecimiento, en una zona en la que la viticultura y el bienestar de la población dependen estrechamente de una red hídrica sólida.


