Cultura y Sociedad

«Lo importante es que se vinculen con la gente, el barrio y Logroño»

Amaya Sáenz de Urturi

Las mañanas de verano en los parques logroñeses tienen un ritmo especial. Siempre han sido un punto de encuentro para todos, pero desde hace un par de años lo son más que nunca. Las risas van acompañadas de cuchicheos y algún que otro quejido. Los hay a quienes lo que les cruje es la cadera, a otros las rodillas y también los hay, afortunados, que no les duele nada. Casi un centenar de personas hacen los ejercicios que les manda Amaya, siempre animándoles y siempre adaptándolos a las capacidades de cada uno.

En verano de 2023, el Ayuntamiento de Logroño puso en marcha la iniciativa ‘Despierta con Logroño Acompaña’ para amenizar las mañanas de verano a los más mayores. Aunque la actividad central sean todos los ejercicios, bailes y acertijos que hacen, el propósito va mucho más allá: prevenir y luchar contra la soledad no deseada.

Cada mañana de julio y agosto,  Amaya Sáenz de Urturi se desplaza, junto su altavoz y su micrófono, hasta uno de los parques de Logroño: «El objetivo es acercarnos a todos los barrios para que los que no pueden desplazarse por lo menos puedan salir un día a la semana». No son pocos los que día tras día peregrinan hasta el parque de turno. «Hay muchos que vienen todas las mañanas y que lo hacen desde 2023», pero también hay algunos que los «van descubriendo poco a poco».

No son pocos los que observan curiosos al pintoresco grupo que hace estiramientos en círculo. «Hay mañanas que se unen niños y casi siempre hay gente mirando», a las que Amaya invita a unirse sin pensárselo dos veces: «A algunos eso les sirve para dar el paso e incorporarse, otros salen corriendo».

Todos son bienvenidos, no es necesario apuntarse: «Lo importante es que se vinculen. Con la gente, con el barrio y con Logroño en general». Y vaya si lo hacen. La clase ya ha terminado, pero alrededor quedan aún muchas de las alumnas hablando en corrillos y seguro que algunas aprovechan para ir a desayunar y ponerse al día.

Amaya mira a su alrededor con un punto de orgullo en los ojos: quería tejer una red de apoyo, que los mayores «se levantaran con una motivación cada mañana». Tiene muy claro por qué lo hace: «Verlos a ellos satisfechos, que se vayan contentos, es la mejor recompensa».

Cuando la clase termina, las alumnas acuden a ella para preguntarle qué tal está. Esa mañana ha sufrido una caída y por eso no ha podido hacer los ejercicios con ellas. Todas le preguntan si necesita algo, todas le ofrecen ayuda y compañía y a todas les responde por su nombre. Creo que no hay mayor prueba de que Amaya ha conseguido su propósito: crear una red de apoyo para los mayores.

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