El acuerdo en materia arancelaria entre Estados Unidos y la Unión Europea ofrece «un sabor agridulce» a la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja, ha afirmado este lunes su director general, José Luis Lapuente, pero mantiene la esperanza de que esta situación pueda reconducirse y el vino sea excluido en el detalle del acuerdo.
Lapuente, en declaraciones a los medios de comunicación, ha indicado que la parte positiva del acuerdo, que establece un arancel del 15 por ciento a la mayoría de las transacciones comerciales entre ambos bloques, es tener la certeza de cuál será el escenario final en la relación con Estados Unidos.
Estados Unidos, para Rioja, es «un mercado muy importante, se ha convertido en el segundo destino, tanto en valor como en volumen»; y es «un mercado estratégico, al que le ha estado penalizando la incertidumbre con estos mensajes contradictorios y, a veces, alarmistas que se han producido desde la administración norteamericana», ha dicho.
Ello ha provocado «dientes de sierra en el comportamiento de la comercialización en lo que va de año», ha señalado, por lo que «el hecho de tener ya unas reglas de juego ciertas es relevante para la DOCa Rioja», que incluye a las comunidades riojana, vasca y navarra.
La parte negativa de ese acuerdo, para Lapuente, es que se trata de «una imposición arancelaria, al final, tiene un carácter impositivo, un gravamen sobre el producto, que no hace sino encarecerlo».
«Evidentemente, si no se encarece, obliga a un sacrificio de márgenes, que es algo que es contrario a lo que se ha venido demandando por el sector vitivinícola nacional y muy en particular por Rioja», ha incidido.
Se ha referido a que «se buscaba una competencia sin ningún tipo de injerencia, un desarme arancelario que nos permitiera competir en el mercado precisamente con el valor de nuestro producto y sin ningún tipo de mochila».
Lapuente ha resaltado que se trata de un acuerdo que «no es deseable», pero hay que considerar que es una medida horizontal que aplicará a todos los Estados miembros de la UE y cree que todavía se puede «tener la esperanza de una oportunidad».
Desde Bodegas Hermanos Peciña reconocen que, frente al 30 por ciento de arancel que se barajaba en un principio, ahora el 15 por ciento «parece bueno». «Pero siempre que nos pongan un arancel es malo porque va a haber un sobre precio para todos. Luego puedes rebajar tu margen comercial o repercutirlo todo en el consumidor final, depende de cómo lo negocies con tu importador o el margen comercial que tengas. Aunque si está muy ajustado no hay otro remedio que repercutirlo en el precio final».
Esta firma de San Vicente de la Sonsierra envía a Estados Unidos las tres cuartas partes de su producción anual, que ronda las 250.000 botellas, por lo que cualquier movimiento comercial con este país es trascendental: «Dentro de los escenarios que se planteaban, este es el menos malo».
Resiliencia y fortaleza
Esa oportunidad es que «se materialice ese listado de productos agroalimentarios estratégicos de exenciones, oportunidad que va a agotar Rioja por todos los resortes» y lo hará a través de las organizaciones de las que forma parte y, sobre todo, de la Federación Europea, que se dirigirá a los comisarios responsables en la negociación para insistir en que el vino sea excluido en el detalle del acuerdo. Y, con ello, que «haya un desarme arancelario, tanto para los vinos norteamericanos como para los europeos, y que quede fuera de este planteamiento general del 15 por ciento».
«Si no es así, Rioja lo que hará es demostrar su resiliencia, la fortaleza de su presencia en el mercado; y aprovechará el aprecio y la fidelidad que tiene el consumidor norteamericano de su producto», ha precisado.
El vino de Rioja es «un producto con nombre y apellidos, que no representa un ‘commodity’ -producto que se comercializa a gran escala-, que es demandado ‘per se’ por la oferta cualitativa y, en definitiva, que pone sobre el mercado».
Cree que hay que confiar en que el vino de Rioja mantenga su cuota, en que «el mercado siga teniendo la relevancia y, evidentemente, esperar que la situación pudiera reconducirse en el medio largo plazo».


