Cultura y Sociedad

Jóvenes voluntarios trabajan en el paisaje monástico de San Millán de la Cogolla

Un total de trece jóvenes voluntarios de España, China, Alemania, Chile y Colombia trabajan en el paisaje monástico de San Millán de la Cogolla, cuyos monasterios de Suso y Suso son Patrimonio de la Humanidad.

El director general de Cultura del Gobierno riojano, Roberto Iturriaga; y la coordinadora general de la Fundación San Millán, Almudena Martínez, han visitado este lunes a estos jóvenes, quienes participan colo voluntarios en el proyecto ‘San Millán de la Cogolla: un paisaje benedictino’.

Este proyecto, impulsado por la Fundación San Millán, ha sido seleccionado por el Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco para formar parte de su programa ‘Voluntarios del Patrimonio Mundial 2025 – Trabajando por el futuro’, ha detallado el Gobierno regional en una nota.

Es el quinto año consecutivo que la Fundación es seleccionada para participar en esta iniciativa de la Unesco y, en las cuatro anteriores, han participado un total de 44 jóvenes de 20 países diferentes y de los cinco continentes.

En los años 2021 y 2022 fue seleccionado el proyecto ‘Un muro que nos une’, en el que se trabajó sobre el muro histórico que rodea el conjunto monástico de Yuso y tiene una longitud total de varios kilómetros y una altura de dos a más de cinco metros.

En las ediciones de 2023 y 2024 la iniciativa giró en torno al paisaje monástico y continúa en 2025, con el fin de alcanzar los objetivos del programa educativo ‘Emilianensis’, centrándose en San Millán de la Cogolla como paisaje monástico, un proyecto de investigación, protección y difusión de los bienes y valores patrimoniales que integran el paisaje cultural configurado en torno a Suso y Yuso.

El conjunto monástico no sólo consiste en los propios edificios religiosos, dado que también comprende una variedad de edificios y unidades más pequeñas, que dan testimonio del hecho de que los monasterios no eran únicamente lugares para la vida religiosa, sino también centros económicos que tenían relevancia para toda la región, ha explicado.

El conjunto incluye establos, graneros y otros edificios vinculados a la actividad agropecuaria; un nevero, una calera y varios molinos y viviendas, por lo que el proyecto tratará de analizar e interpretar el valor cultural del sistema patrimonial territorial originado por los monasterios.

El proyecto nació para dar respuesta al deterioro y a la pérdida del patrimonio cultural material e inmaterial en el medio rural por la despoblación.

Por ello, durante el programa se realizan actividades en las que los jóvenes voluntarios cuentan con la colaboración de vecinos del municipio para que les transmitan el conocimiento sobre su patrimonio material e inmaterial.

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