El Rioja

El mildiu se ceba con Rioja Alavesa: «El susto llegará en vendimias»

La presión del mildiu en los viñedos de Rioja Alavesa deja mermas de cosecha que van desde el 10 al 80 por ciento

Racimo afectado por mildiu esta campaña en Rioja. | Foto: Leire Díez

La presión del mildiu en los viñedos de Rioja Alavesa ha provocado una situación excepcional en canto a la presencia de esta enfermedad fúngica, tanto en hojas como en racimos, y los daños provocados. Una «incidencia destacable» que condicionará, sin duda, la vendimia 2025. El último informe de evolución de campaña emitido por el Servicio de Viticultura y Enología de la Casa del Vino de Laguardia destaca el calor y las lluvias de la última semana de mayo como las causantes de que «la afección de la enfermedad fuera evidente, pasando de la hoja a los racimos de manera generalizada y con daños muy importantes, en algunos casos, desde los hombros».

El boletín señala también que «la incidencia de la enfermedad no ha sido muy homogénea en todo Rioja Alavesa», destacando aquellas parcelas ubicadas en hondones y próximas al río Ebro poco expuestas a la ventilación. «Casi la totalidad de las explotaciones han sido afectadas por la enfermedad, pero el porcentaje de racimos afectados es muy variable, desde una afección mínima de un escaso 10 por ciento hasta un 70 u 80 por ciento, no siendo raros los casos en los que hay entre un 40 y 60 por ciento de racimos afectados».

David González, enólogo de Viña Salceda, asegura que de todas las viñas que tienen repartidas entre Elciego y Laguardia tienen manchas por mildiu. «Solo en una de ellas no he encontrado signos, pero también tenemos proveedores de uva en la zona del Alto Najerilla y ahí tampoco se han librado del mildiu. El daño es generalizado en toda la denominación y, en general, en diferentes denominaciones de origen del país. Al final, los fenómenos meteorológicos excepcionales se están produciendo constantemente y ya no recordamos lo que era un verano normal».

En este sentido, la Casa de Laguardia recuerda que ante esa expansión del mildiu a otras regiones vitivinícolas (con «daños destacables» en Rueda, Montilla-moriles o Jerez), «se han producido situaciones de falta de abastecimiento de algunas materias activas como fungicidas sistémicos y penetrantes, dificultando aún más el control de esta enfermedad».

Hoja afectada por mildiu esta campaña en Rioja. | Foto: Leire Díez

En esta bodega de Elciego ya van por la octava mano de tratamientos (en un año habitual llevarían la mitad) y han logrado controlar la enfermedad: «Empezamos a tratar muy pronto, pero la pérdida de cosecha es evidente por las condiciones tan favorables que se han dado. Trabajamos sin herbicidas y con productos ecológicos, pero este año ha sido imposible. Y gracias a eso calculo que tendremos un 10 por ciento de merma respecto a las previsiones de cosecha que había. Pero aún quedan unos dos meses hasta vendimias y puede pasar de todo».

Por lo pronto, de cara a las próximas horas nuevas lluvias vuelven a amenazar en la comarca con riesgo de tormentas y granizo. «El problema es que sigue habiendo mucha espora y hay mucha presión. Estos días se veían unas condiciones más o menos buenas después de varios días soplando el cierzo, pero si regresan las tormentas tocará volver a empezar. Ya el año pasado acabó con muchos viñedos afectados por mildiu en las puntas, por lo que había mucho riesgo para esa contaminación primaria. Luego ya las condiciones meteorológicas han favorecido su desarrollo porque no ha habido 15 días seguidos completamente secos a lo largo del ciclo para que bajara la humedad relativa», apunta González.

Este 2025 está siendo para gran parte de la denominación el año del mildiu y así será recordado. «Nunca había visto algo así», remarca. «En el 2020 también hubo presión del hongo, pero recuerdo que luego salió el viento del norte y enseguida cesaron las tormentas y la incidencia se frenó».

Algunos viticultores que trabajan en ecológico, incluso, ya han superado las diez pasadas en la viña y es que en este sistema de cultivo los tratamientos se basan en lo preventivo y tienen limitaciones a la hora de aplicar medios curativos, por lo que los daños registrados son mucho mayores. Unas aplicaciones que están provocando un impacto económico importante en el bolsillo del viticultor, más si cabe cuando la situación del sector ya está muy tocada en lo que a rentabilidad se refiere.

Y eso, precisamente, ya se empieza a notar en las propias viñas. «Se ven parcelas que están como abandonadas. En algunos casos los daños por mildiu son tales que igual alguna viña se queda sin vendimiar este año. Pero el susto llegará en vendimias y va a ser importante, más que el año pasado. Si ya de por sí venía una fertilidad baja en el viñedo, el mildiu se está llevando un pico de cosecha importante. Realmente hay poca uva y creo que va a haber muchas viñas que van a ser cero».

La uva que se salve

Con la visión técnica que le caracteriza como enólogo, González pone el foco optimista en esa uva que se va a quedar en campo en buenas condiciones. «Hay mejor hoja que nunca y también viñas con una producción superequilibrada. No hay nada de estrés y la maduración fenólica y la alcohólica estarán más acompasadas», valora.

Al mismo tiempo, se muestra seguro al afirmar que «este año se adelantará mucho la cosecha». «Este año nosotros vamos a empezar antes que nunca. El año pasado comenzamos un 10 de septiembre y si este año no empezamos en agosto estaremos cerca. Pero, después de todas las malas noticias que llevamos, creo que puede ser un año muy bueno en cuanto a calidad. En nuestro caso tenemos viñas con 3.500 y 4.000 kilos por hectárea, con una parra muy buena que a nivel cualitativo tiene muy buena pinta. El problema es que vamos a tener poca uva».

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