El BAR de NueveCuatroUno

Raquel Pérez: raíces en La Pasada, futuro en Rioja

El rincón favorito de la presidenta de la DOCa está en su localidad natal: «En medio de la nada y perdido por la montaña»

El rincón favorito de Raquel Pérez Cuevas (Quel, 1974) está en su localidad natal. «En medio de la nada y perdido por la montaña». Un viñedo, La Pasada, a tanta altura que a partir de él ya sólo queda el bosque de Rioja Oriental. «Un lugar absolutamente necesario para un poco de desconexión». Así evoca la nueva presidenta de la Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja uno de sus sitios preferidos para respirar, pensar y reconectar. Allí, entre caminos de viña y silencios de monte, aprendió también a correr. Literalmente.

«Mis padres nos llevaban el fin de semana a todos los hermanos a las viñas y nosotros hacíamos atletismo. A veces a la subida, pero más veces a la bajada, estábamos los hermanos delante del coche corriendo por los caminos, por los viñedos… y mis padres iban montados en el coche. Luego ya nos subíamos porque era uno de esos todo terrenos que atrás tienen el compartimento donde puedes echar sacos o puedes echar a los hijos». Raquel se ríe al recordar esta anécdota en el BAR de NueveCuatroUno (disponible en Ivoox, Spotify, Apple Podcast), pero en su relato hay más que nostalgia: hay una educación sentimental sobre ruedas, en plena naturaleza, que explica mucho de lo que es hoy.

Raquel Pérez es la primera mujer, «aunque no seré la única», en presidir el Consejo Regulador. No lo tenía planeado. «No estaba en mi hoja de ruta», repite con honestidad, consciente de que su nombramiento no solo rompe un techo simbólico, sino que se produce en un momento complejo para el sector. Aun así, dio el paso. Por responsabilidad. Por convicción. «Sé que Rioja pasa por un momento delicado, pero no solo Rioja sino el mundo del vino en general».

Desde ese rincón de Quel donde empezó a correr, hasta la sala de juntas de la interprofesional, ha recorrido un camino tan natural como exigente. Viene de familia viticultora y bodeguera. «Nosotros sí que hemos sido antes viticultores que bodegueros, aunque a mí me ha tocado más la parte de bodega». También es ingeniera agrónoma, enóloga y MBA. Pero no presume de currículum. Habla más de escuchar que de saber, más de sumar que de imponer. «Me encanta aprender, me encanta escuchar, creo que es una de las virtudes que tengo».

En su formación profesional hay una experiencia que marcó un antes y un después: el máster internacional de la OIV con sede en París. «Solía decir en aquellos momentos que mi cuerpo, pasando de un país a otro, iba más rápido que mi mente». Aquel viaje por las principales zonas vitivinícolas del mundo le enseñó que Rioja era grande, pero que podía ser aún más grande.

Por eso, cuando asumió el cargo, lo hizo con una idea clara: volver a hablar de calidad. Calidad en el producto, en los procesos, en el relato. «Para mí Rioja es calidad, y es calidad en todo». Y también es diversidad, una palabra que repite con frecuencia y pasión: «Me encantan sus montañas, sus valles, sus diferentes variedades, sus suelos, su gente, su gastronomía… la diversidad que hay en Rioja es muy difícil de lograr y hay que verlo como una riqueza».

Momento de inflexión

El Consejo Regulador vive un momento de inflexión. A la incertidumbre del mercado se suma la necesidad de una transformación que preserve el valor de la marca sin perder su esencia. Raquel lo tiene claro: «Si queremos crecer en valor, no hay otra solución que dar mejor producto. Pagar más por lo mismo, el consumidor no lo va a aceptar».

En ese proceso, el vino blanco de Rioja juega un papel estratégico. Ella lo defiende con naturalidad y ambición. «Empezamos en 2007 cuando otras denominaciones ni lo veían venir. Ese carácter inquieto de Rioja de ver cómo se mueve el mercado estuvo ahí». No se trata de abandonar los tintos, sino de acompañar la evolución del gusto global. «Sigamos desarrollando, pero ahora no vamos a renunciar a nuestros tintos. Vamos a seguir al mercado, pero sin dar volantazos».

A lo largo de la entrevista, hay una palabra que sobrevuela sin necesidad de nombrarla: liderazgo. Pero no el liderazgo ruidoso o impostado, sino uno más tranquilo, más de fondo. «Predecible». Lo demuestra cuando habla de enoturismo —»Tenemos 214 bodegas visitables. Aquí empezó el movimiento de enoturismo en España»— o cuando apunta que la falta de infraestructuras frena ese potencial: «Adolecemos de falta de comunicaciones que nos traigan a un turismo de calidad, que está dispuesto a pagar por nuestros vinos, por nuestra gastronomía, por nuestros hoteles».

También cuando reflexiona sobre el relevo generacional, la vida en los pueblos y la conexión entre viñedo y arraigo. «Donde hay viñedo, la población ha crecido y se ha generado más riqueza. Que si deciden quedarse no sea porque no tengan otra opción, sino porque quedarse sea atractivo».

Una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas del Consejo es el modelo predictivo de cosechas que permite estimar volúmenes antes del final del ciclo. «Nos están mirando muchas denominaciones que quieren aprenderlo. Es pionero, me atrevería a decir, no solo en España, sino casi a nivel mundial». La inteligencia artificial, detalla, también necesita raíces: «Todo el mundo que trabaja en IA dice lo mismo: lo que necesitamos son datos. Con datos te crean todo». Y Rioja, por suerte, los tiene.

«Día a día»

Sobre su papel como presidenta, no se concede privilegios. “La presidencia está para trabajar y ganarse el puesto día a día”. Más que dejar huella, quiere sostener el consenso: «Si ese apoyo del 99 por ciento del sector siguiera estando ahí cuando acabe mi mandato, significaría que no lo he hecho tan mal».

No se considera pionera por ser mujer, pero sí es consciente del valor simbólico de su nombramiento. Y a quienes vienen detrás les lanza una invitación sin estridencias: «El camino es muy bonito. El mundo del vino atrapa. Y creo que la mujer tiene una sensibilidad que tiene muchísimo que decir».

En lo personal, sigue corriendo muy temprano por las mañanas. «Hay una magia cuando todavía es de noche y el mundo está dormido”. Lee a Marco Aurelio, a Nazareth Castellanos. Escucha a Sabina. Y guarda una frase de su madre como mantra: «No vais a tener para unos Levi’s, pero para un libro lo vais a tener siempre».

En el fondo, ese es su estilo: discreto, constante, lector. Como una viña que echa raíces hondo y sabe que la verdadera fuerza está en lo que no se ve.

El BAR de NueveCuatroUno

Undécimo capítulo de la cuarta temporada del BAR (disponible en Ivoox, Spotify, Apple Podcast).

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