Cultura y Sociedad

Redes sociales: el escaparate viral de autónomos y pequeños negocios riojanos

Lejos de grandes y ostentosas campañas de marketing, cada vez hay más autónomos y pequeñas empresas que, con un teléfono móvil, creatividad, trabajo y constancia están consiguiendo atraer nuevo público e incluso viralizarse. Porque las redes sociales han resultado ser más que una herramienta de comunicación, se han convertido en una auténtica vía de crecimiento, conexión y fidelización.

Instagram y TikTok o LinkedIn ya no son solo escaparates, sino canales de identidad y marca personal. Y si no que se lo digan a estos riojanos que han hecho de las redes sociales una extensión de su mostrador, de su voz y de su forma de entender el negocio.

– El Colmado de Ezcaray: cuando el queso se vuelve viral

La historia de esta tienda gourmet en el mundo viral nace de la idea que tuvo Guillermo de convertir la estacionalidad de Ezcaray en una oportunidad. «En invierno no hay mucho movimiento y en verano no se puede casi ni entrar en la tienda, lo que nos impide detenernos con cada cliente para explicarle las bondades de los productos».

Informático de formación y curioso por naturaleza, Guillermo comenzó en Instagram publicando fotos para clientes habituales. «Por aquel entonces (era época del COVID) yo vivía en Irlanda, y me llamaban para encargarme ‘ese chorizo que soléis tener a la derecha del mostrador’ o ‘el queso que está en la primera balda del frigorífico’, así que pensé que lo más práctico era subir fotos a Instagram». Con esto y la creación de una página web empezó todo. «Los clientes eran en gran parte gente mayor, y la web les ayudaba a ver y nombrar los productos sin tener que explicarlo todo por teléfono».

 

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Si embargo, el punto de inflexión fue TikTok. «Subí un vídeo del queso Cabrales donde repetí la palabra como siete veces. Sin mostrar mi cara, solo las manos cortando el queso. Llegó a los tres millones de visitas». Aunque buena parte del tráfico vino de Latinoamérica y no se tradujo directamente en ventas, sí cambió su forma de ver las plataformas. «Las fotos las veían amigos y familia. Pero el vídeo estaba teniendo repercusión, la gente lo comentaba y se enganchaba».

Y es que, con su experiencia de años, Guillermo se ha dado cuenta de que «la gente que estaba en Facebook e Instagram se está pasando a TikTok porque el algoritmo es mejor. Te muestra vídeos más enfocados a tus gustos». Pero no todo va a ser algoritmo, «hay que ir probando cositas porque aquí nadie tiene un manual por escrito de lo que funciona o no. Depende mucho de la clientela, de la audiencia…». Pero si algo está claro es que «esto marcha a base de mucho esfuerzo y trabajo. Es como un escaparate: hay que cuidarlo, entender qué llama la atención y trabajarlo. Es otro puesto de trabajo más».

Jeff de Bruges y la historia de amor que disparó las ventas de bombones

Todo comenzó como un juego. María grabó un vídeo en TikTok contando que le encantaba el chico de la bombonería y quería conocerlo. «Aproveché que mi novio trabajaba en la tienda de mis padres y grabé un par de vídeos sin saber hasta qué punto esa ‘historia de amor’ iba a enganchar a tanta gente».

El público quería seguir la historia, saber si era real. Hasta la tienda de Jeff de Bruges llegaban jóvenes preguntando si era su novio de verdad. Lo que parecía una broma simpática se convirtió rápidamente en una estrategia efectiva. Clientes de lugares tan dispares como Murcia o Cataluña aparecían por la tienda de Logroño diciendo que la habían visto en redes. «Mi madre no podía creérselo, pero rápidamente se dio cuenta de que teníamos que seguir en redes». Y así lo están haciendo.

@_mariaestevezz Si te ha salido este video, te invito a que te atrevas a arriesgarte en la vida, como lo he hecho yo hoy ❤️ #viral #parati ♬ Viva La Vida Coldplay sped up – ol

María aprovecha el tirón para seguir creando contenido, siempre con creatividad y un toque de humor. TikTok se convirtió en la herramienta clave. «Mientras que en Instagram los vídeos apenas se movían, en TikTok alcanzaban decenas de miles de reproducciones». Y es que, para esta joven, «las redes funcionan mejor que la tele o la radio. La gente ya no espera el anuncio entre dos programas. Está mirando el móvil».

Aunque María no se dedica profesionalmente al marketing, supo ver la oportunidad. Aprovechó la viralidad para mantener la historia viva y, más adelante, diversificar el contenido. «A mí esto siempre me ha gustado. Me gusta crear, editar, inventar… aunque al principio no pensaba que tendría tanto impacto». Tanto es así que en la universidad de San Sebastián, en la carrera de Marketing, se ha llegado a poner de ejemplo el trabajo de María.

SDi, la agencia que se pone frente a la cámara para mostrar lo que sabe hacer

En septiembre de 2024, en SDi decidieron aplicarse su propio cuento. Esta empresa riojana dedicada al desarrollo tecnológico y la comunicación llevaba años gestionando redes sociales para sus clientes, pero no había puesto el mismo empeño en sus propias cuentas. «Era algo que se hacía de forma residual, sin una estrategia clara», explica Ana, manager del departamento de creatividad.

Todo cambió cuando los equipos de comunicación interna y creatividad decidieron unirse para tratar las redes de SDi como si se tratara de un cliente más. «Queríamos que quienes contrataran nuestros servicios vieran todo lo que podíamos hacer: creatividad, copy, edición, estrategia…», añade Javier, social media manager.

Desde entonces, el equipo formado por Ana, Javier y María, se reúne para planificar contenidos en redes como Instagram y TikTok. Combinan tendencias del momento con contenido corporativo y comercial. «Queremos que la gente vea lo lo bien que se trabaja aquí, pero también todos los servicios que ofrecemos como agencia 360», señala María.

 

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Aunque los vídeos tienen un tono desenfadado y divertido, detrás hay planificación, métricas y objetivos. Este equipo de jóvenes han logrado cifras impensables al inicio, vídeos con más de dos millones de visualizaciones, duplicar seguidores y un notable aumento del reconocimiento de marca. «El objetivo principal es que si alguien llega a nuestra cuenta por un vídeo viral, sepa quiénes somos y qué ofrecemos».

Vinoteca Baco: la otra forma de hablar de vino

Baco se ha convertido en un espacio para disfrutar, aprender y comunicar. Detrás del mostrador —y de la cámara— está Juanjo, que ha convertido Instagram en su segundo escaparate.Con experiencia previa gestionando redes, ha decidido aplicar todo lo aprendido a su propio proyecto con una meta muy clara: divulgar el mundo del vino desde la cercanía.

«Hoy en día no basta con tener un buen local en una buena esquina. Hay que estar también en el móvil de la gente». Y lo demuestra con hechos: vídeos dinámicos, catas grabadas, preguntas directas al cliente y un lenguaje accesible que rompe con la solemnidad habitual del mundo del vino.

Su contenido se aleja de tecnicismos y etiquetas complejas. En su lugar, propone ideas claras y útiles: “¿Qué me das por 20 euros?”, “Quiero hacer un regalo por 60”, o “Tres vinos de Rioja que no fallan”. Inspirado por otros creadores de sectores distintos, Juanjo adapta las fórmulas virales al universo vinícola con un toque personal.

Su objetivo no es solo vender, sino divulgar, romper el miedo que muchas personas tienen al entrar en una vinoteca. Y detrás de un trabajo cuidado, llegan los resultados. Sin ir más lejos, uno de sus vídeos en el que protagoniza una cata a ciegas con copas negras, superó las 300.000 visualizaciones y le proporcionó más de 1.500 seguidores en menos de dos semanas. Otro, recomendando tres vinos por 60 euros, también alcanzó cifras virales.

Aunque TikTok aún no le ha dado el mismo rendimiento, en Instagram Juanjo ha logrado consolidar una comunidad fiel. Con una planificación constante y colaboraciones con creadores e influencers locales, su estrategia combina constancia, autenticidad y pasión por el producto. «La gente agradece que no le hables como si fuera una cata de lujo. El vino es un producto agrícola. Y yo quiero que lo disfruten sin miedo ni etiquetas».

Drywall Rioja: del pladur al millón de seguidores

Allá por 1997, Carlos decidió salir de su Colombia natal para instalarse en La Rioja, «una tierra que me lo ha dado todo». Tras años de experiencia trabajando en tabiquería seca, aislamiento y reformas interiores, decidió lanzarse por cuenta propia. Así nació Drywall Rioja, una empresa especializada en acondicionamiento de interiores que hoy compagina el trabajo físico con una impactante presencia en redes sociales.

Todo comenzó con el ‘empujón’ de un amigo. «Un compañero me dijo, ‘¿por qué tú no te haces vídeos? Si llevas toda la vida en esto’». La vergüenza era la respuesta, pero como con vergüenza ni se come ni se almuerza, Carlos terminó accediendo. Crearon una cuenta en Instagram, y todo cambió. Al principio subía un vídeo al mes. Luego, uno por semana. Pronto, la comunidad empezó a crecer y hoy acumula cientos de miles de seguidores en Instagram, TikTok y YouTube, con varios vídeos que superan los 20 millones de visualizaciones. Uno de ellos alcanzó los 55 millones generando además un millón de likes.

A diferencia de otros casos, las redes no le han traído tanto nuevos clientes como visibilidad, posicionamiento profesional y relaciones con marcas del sector. «Me conoce mucha gente desde hace años, y mi trabajo siempre ha sido constante. El boca a boca sigue siendo mi mejor carta». Sin embargo, el estar presente en las redes le permite que las marcas trabajen con él. «Me envían herramientas y me piden que las pruebe. Me han convertido en su embajador».

En la actualidad, Carlos está ingresando el 50 por cientode su trabajo y el 50 por ciento de lo que le reportan las redes. ¿La clave? La constancia, la autenticidad y una meta fundamental: revalorizar el oficio del pladurista, muchas veces menospreciado. «El pladur tiene mala fama, pero yo intento demostrar que bien hecho es uno de los mejores sistemas de construcción interior: rápido, limpio y muy profesional».

Su comunidad lo sigue por sus consejos, sus explicaciones claras y su forma directa de enseñar el oficio. «Tenemos una comunidad real, que comenta, pregunta, aprende». Y aunque reconoce que las redes tienen altibajos, sigue firme. «A veces estás arriba, otras no tanto. Pero un día subes un vídeo sin esperarlo… y ¡boom!, otra vez todo arriba». Y es que, en esto de las redes sociales y los algoritmos, nunca sabes lo que va a ‘petarlo’.

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