Por fin el titular que los riojanos estaban esperando: este miércoles se prevé en La Rioja un descenso de las temperaturas. También se esperan cielos con intervalos nubosos, con probabilidad de chubascos dispersos en la segunda mitad del día. Los vientos soplarán variables. Así acabarán cuatro jornadas de intenso calor, marcado por las altas temperaturas, cercanas constantemente a los 40 grados diurnos, y por encima de los veinte durante las noches.
Sofocos, agobio, malestar… que acabarán, en parte, este miércoles. Pero antes, este martes ha dejado de nuevo los termómetros rozando máximos históricos. La primera ola de calor del verano en La Rioja ha llegado este martes a su fin tras cinco jornadas consecutivas de temperaturas extremas. Desde el pasado sábado, la comunidad ha estado bajo la influencia de una masa de aire cálido que ha dejado máximas superiores a los 38 grados y mínimas tropicales en buena parte del territorio. Este martes ha sido el último día con aviso naranja activo por altas temperaturas, aunque el calor seguirá presente, aunque con menor intensidad a partir del miércoles.
La jornada de hoy ha vuelto a dejar cifras muy elevadas en el valle del Ebro, con Alfaro repitiendo en cabeza con 38,2 °C, seguida muy de cerca por Calahorra (38,1 °C) y Haro (37,9 °C). También se han superado los 37 grados en Logroño, Cervera y Arnedo, reflejo de un episodio prolongado que ha afectado a toda la región.
En la zona media y la sierra, aunque las temperaturas no han alcanzado los extremos del valle, el calor también ha sido notable. Torrecilla (30,3 °C), San Román (29,9 °C) o incluso Villoslada y Santa Marina (28,4 °C) han registrado valores altos para su altitud.
La Rioja pondrá fin este miércoles a la primera ola de calor del verano, que ha sido más extrema en Alfaro, donde se han superado en diez grados las temperaturas más habituales en esta época; y también ha tenido una incidencia fuerte en Logroño.
Así lo ha explicado a EFE la delegada en La Rioja de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), Paloma Castro, quien espera que este martes sea «el último día malo» de esta ola de calor, aunque asume que, «dado que en la zona de Alfaro las temperaturas han sido más elevadas, todavía seguirán un poco más por encima de lo habitual».
La comarca alfareña terminó junio con una temperatura media de 32,7 grados, cuando lo habitual sería estar en torno a los 24,5, ha afirmado. «Pero lo que más impresionan son las mínimas», que se han situado de media en 17,8 grados en esa zona de Alfaro, un valor muy elevado en un mes de junio, porque hay que tener en cuenta llegar a eso supone que haya noches en las que no se ha bajado de 23 grados, ha explicado.
La Rioja, ha detallado, está influída por las temperaturas que llegan del Mediterráneo, donde se han superado en 10 grados los valores medios; y del Cantábrico, donde han sido cinco.
En el caso de Logroño, que «no hay que olvidar que también es el valle», ha dicho, se ha dado la «curiosidad» de que solo en dos días se ha bajado de una temperatura máxima de entre 25 y 30 grados, con un «pico» el último día del mes de 39,5 grados, con una media mensual de 31,7, que es «alta».
Además, la temperatura medida en Logroño ha crecido de forma constante el pasado mes de junio, «y si al principio era de cinco grados más de lo normal, ha acabado en diez», según Castro, para quien este fenómeno y el de Alfaro son los que «más chocan en la gráfica» de la región.
La Rioja, a pesar de su tamaño tiene, dos climas porque, «frente al valle, tenemos valores de la sierra, medidos en Anguiano y Valdezcaray», ha subrayado. En el primero, la máxima del mes de junio ha sido de 25,5 grados y la mínima en 12,4, y en el segundo, de 20,9 y 12,6 grados, respectivamente.
Alivio térmico el domingo
Desde este miércoles, en La Rioja «se va a notar la entrada de aire frío» y el jueves, en algunos puntos del valle del Ebro, podrá ser por debajo de 30 grados, para experimentar un pequeño aumento de nuevo el viernes y sábado y «notar ya mucho la bajada, hasta 26 grados, el domingo», lo que va a suponer «un alivio térmico», ha relatado.
La ola de calor que acaba estos días será la primera del verano, en el que se esperan dos, tres o cuatro más porque, ha señalado, es lo que sucedió el año pasado y éste es parecido, aunque «es cierto que esta primera ola ha sido anterior a otros años y ha alcanzado un nivel más alto en algún punto».
«Hay que admitir que las olas de calor están empezando antes y, quizás, haya que reajustar algunos conceptos», según Castro, dado que en meteorología se considera que esos fenómenos son propios de julio o agosto, pero el cambio climático provoca su adelantamiento.


