La relación entre La Rioja y el tren parece estar marcada por una especie de amor-odio crónico. Conexiones insuficientes, vehículos obsoletos y un sinfín de incidencias con el ya conocido como ‘tren chispita’ —el que conecta Logroño con Castejón y Zaragoza— han sembrado el escepticismo entre los usuarios. Y ahora, a esa lista de desencantos, se suma un nuevo capítulo: los retrasos del recién estrenado Intercity que une Logroño con Madrid por Miranda de Ebro.
Este lunes, el tren que salía de Logroño a las 16.12 horas con la llegada prevista a las 20.15 horas terminó pisando la estación de Chamartín a las diez de la noche, con más de hora y media de demora. «Ya habíamos llegado a Burgos con casi 45 minutos de retraso y las explicaciones eran ambiguas: que si la tensión, que si el ancho de vía…», lamenta un viajero. Según su relato, no es un caso aislado: «Por lo que decían otros pasajeros, esto pasa a menudo».
La incidencia afectaba directamente a quienes tenían conexiones, a los que se ofreció alojamiento en Madrid o reubicación en otros servicios. El resto deberá solicitar la devolución del importe. «Un trastorno para todos», resume uno de los afectados.
Renfe, por su parte, ha explicado que la causa del retraso fue una avería en el cambiador de ancho de vía situado en Burgos, una instalación gestionada por Adif. «Está interrumpida la circulación entre Burgos y Quintanapalla por una falta de tensión en el cambiador», informaban desde la compañía.
Está interrumpida la circulación entre Burgos y Quintanapalla por una falta de tensión en el cambiador de Burgos. Afecta a los trenes que circulan entre Burgos y Miranda de Ebro. Personal de Adif está trabajando para solucionar esta incidencia lo antes posible.
— INFOAdif (@InfoAdif) June 30, 2025
Este nuevo incidente, ocurrido con un servicio que apenas lleva en marcha desde el 11 de abril (ya llegó con media hora de retraso en su viaje inaugural), no ha hecho más que alimentar la desconfianza de los usuarios riojanos. La conexión con Madrid a través de La Rioja Baja cuenta con el problema de un material rodante en la mayoría de los casos desfasado a la espera de los nuevos Alaris que deberían haber llegado en el mes de abril y la que hay por La Rioja Alta no ha empezado con buen pies con retrasos continuos, según explican los usuarios habituales. Sea como sea, lo cierto es que la paciencia de los viajeros ya hace tiempo que se ha agotado. Porque no se trata solo de viajar en tren si no de tener la confianza de llegar a tiempo y hacerlo en tiempos competitivos. Y eso, en La Rioja, sigue siendo una asignatura pendiente.


