La primera ola de calor del verano ha disparado este lunes el riesgo de incendios forestales en casi toda España, coincidiendo con temperaturas que alcanzarán hasta 42 grados en amplias zonas del país, según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).
La Aemet advierte de que el nivel de riesgo es «muy alto o extremo» en la península, salvo en puntos aislados del litoral cantábrico, zonas montañosas de Galicia y del Sistema Central. La Rioja, en concreto, se mantendrá bajo riesgo «extremo» en todo el conjunto de la comunidad hasta el miércoles, cuando el sur de la comunidad rebajará ese nivel a «bajo». Una situación que se extenderá al resto del territorio riojano a partir del jueves, cuando remite el episodio extraordinario de altas temperaturas.
La Agencia Estatal determina estos niveles a partir de datos meteorológicos y modelos de predicción, clasificando el riesgo en cinco categorías: bajo, moderado, alto, muy alto y extremo. Estas clasificaciones reflejan la probabilidad de ignición, propagación e intensidad de los fuegos.
A partir de estos datos, el mapa de riesgo de incendios forestales para la península señala que se encuentra en riesgo «extremo o muy alto» prácticamente toda España, salvo algunas zonas de la costa de Galicia, Asturias, Cantabria y del Sistema Central.
Once comunidades están este lunes en aviso naranja (riesgo importante) por calor extremo: Andalucía, Aragón, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Navarra, La Rioja, País Vasco y la Comunidad Valenciana.
Además, hay aviso amarillo por tormentas en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Galicia, Cataluña y Madrid, donde se esperan lluvias localmente intensas, granizo y rachas de viento muy fuertes.
En este contexto, Protección Civil recuerda la importancia de seguir medidas de autoprotección ante incendios forestales: llamar de inmediato al 112, alejarse del humo y las llamas, cubrirse nariz y boca con un paño húmedo, y nunca refugiarse en barrancos ni intentar atravesar el fuego. En caso extremo, buscar una zona ya calcinada y colocarse de espaldas al viento.


