El verano siempre se relaciona con la playa, la piscina, tomar el sol y llegar a casa como un cangrejo por no haberte puesto crema. Pero, además, para los jóvenes, es esa época en la que se buscan trabajos de fin de semana, puntuales o para los tres meses de vacaciones y ganar algo de dinero para no pedírselo a sus padres.
Según Diana, trabajadora de Randstad en Logroño, los jóvenes que piden esta clase de trabajos veraniegos siguen estudiando, «no tiene experiencia profesional». Por ello, siempre buscan trabajos en donde esta no se exija. «Mozo de almacén, limpieza de hoteles y hostelería son los más solicitados», dice Diana, añadiendo que, entre todos los jóvenes que solicitan estos puestos, la mayoría tienen entre 19 y 23 años y son hombres.
Julio se lleva la palma como el mes en el que más trabajos se ofertan en verano para este perfil de personas. Sin embargo, «en agosto no hay casi nada», lo que se debe a que durante este mes muchas fábricas y bodegas cierran por vacaciones. Y, aunque cierren, en las fábricas es donde menos jóvenes que buscan trabajo en esta época del año entran a trabajar. Esto se debe a que «en estos puestos normalmente se requiere experiencia, por ejemplo para el puesto de producción».
La hostelería, por el contrario, es el sector que más interesa, ya que en muchos casos no se requiere experiencia previa. A pesar de esta oportunidad, por lo visto, estos últimos años han visto una gran caída en la solicitud de trabajo estacional por parte de la juventud.
A pesar de ello, en la estación cálida se solicitan más empleos que durante el resto del año. Esto se debe a que durante el año el perfil principal del solicitante es el de «jóvenes que han dejado sus estudios y se quieren poner a trabajar», a lo cuales, en la época estival, se les suman aquellos que quieren unos trabajitos para pagarse sus salidas y entradas, durante los meses de más calor.
Las historias de los jóvenes
Lucas Carreras, estudiante de la Universidad de La Rioja (UR), trabaja de azafato de eventos durante el curso lectivo, el cual considera “un trabajo cómodo”. Durante el verano vuelve a la capital riojana cuando le llaman, aunque la cantidad de trabajo disminuye considerablemente en este sector, “en verano solo vengo para un par de congresos, de tres días cada uno”. Además, dice que esta es una forma de mantenerse independiente de sus padres, “yo trabajo de esto para poder pagar mis viajes y planes”.

Adei Ortiz, vecino de Elciego y estudiante de Magisterio, compagina su trabajo de camarero con el trabajo en el campo los fines de semana. «Estos trabajos no tienen nada que ver con el que quiero que sea mi oficio, para lo que estoy estudiando», señala el estudiante. Estos oficios los usa para «tener mi propia economía, poder tener mis caprichos y mantener cierta responsabilidad para cubrir gastos, como el coche». Al llevar varios años trabajando en su pueblo, no ha tenido problema en conseguir estos trabajos: «Mi trabajo en la vinoteca lo conseguí a través de conocidos».

Sofía Grijalvo, vecina de Logroño, ha trabajado en distintas bodegas, en la tienda de Marqués de Cáceres o, en el caso de Marqués de Riscal, en el sector de la hostelería como camarera en el asador. “Normalmente, me enteraba de estos trabajos a través de una ETT”, ha explicado a cerca de la forma en la que se enteraba de estos empleos. A pesar de que el trabajo “era algo puntual”, Sofía Grijalvo ha indicado que es una forma de “ganar dinero independiente a tu formación y en la que te puedes sentir realizada”.

Richard Bauza reside en Elciego y trabaja todos los veranos desde 2021 ejerciendo de socorrista. Ha trabajado en distintas piscinas, pero en 2024 buscaban una persona para trabajar en las Piscinas Municipales de Laguardia y lleva allí desde entonces: “Mandé el currículum y el título de socorrista a la empresa responsable y me contrataron”. Su principal motivo para tener un trabajo en verano es la de “seguir cotizando y cobrando para pagar mis gastos”. Sin embargo, otra de sus motivaciones es la de “soy una persona que, si está en casa todo el día sin hacer nada, no me siento bien conmigo mismo”.

A pesar de todo, siempre hay personas jóvenes que quieren ser independientes económicamente de sus padres o familia, que necesitan trabajar porque, si no, no se van a ninguna parte o que simplemente se quieren sentir realizados consigo mismos. El trabajo en verano es un clásico entre los clásicos.
En todas las generaciones ha habido personas que se han querido sacar las castañas del fuego a sí mismas, sin necesidad de nadie más. El perfil de los jóvenes trabajadores no es una excepción, es la norma. Una situación que se ha cumplido durante mucho tiempo y, si se quiere, seguirá siendo así.


