Agricultura

La cosecha del cereal, entre tormentas en los mercados y en el campo

Las perspectivas para el cereal son optimistas en cuanto a los rendimientos de campaña, si bien los precios siguen a la baja

Foto: Leire Díez

La cosecha del cereal y demás herbáceos avanza con agilidad en la mitad oriental de La Rioja, donde las cebadas están culminando la siega, algunos guisantes ya están a buen recaudo y se da paso a los trigos. Porque grano recogido, grano fuera de peligro. Y es que los continuos episodios tormentosos no dejan que la tensión en el campo se rebaje. El último, acontecido este pasado martes por la tarde, ha dejado importantes acumulaciones de agua en varios municipios de La Rioja Alta con los consecuentes efectos en los cultivos.

En esta zona ya habían comenzado con algunas cebadas tempranas, aunque todo estaba listo para dar el pistoletazo de salida de cara a finales de este mes o principios de julio. Estas últimas lluvias, sin embargo, provocarán nuevos retrasos. Lluvias que, además, han llegado acompañadas de granizo en muchos puntos de la geografía riojana.

Fernando San Martín, agricultor de Alesanco, confiaba iniciar la cosecha 2025 en poco más de una semana, pero estas lluvias han regado (una vez más) su cereal, así que habrá que esperar a que esa humedad desaparezca del campo. Por suerte la piedra que ha caído en la zona «no ha dejado mucho daño». Más allá de los chaparrones, San Martín celebra la buena producción que espera recoger este año gracias, precisamente, a las precipitaciones que han acompañado durante todo el ciclo: «Estamos ante una muy buena cosecha. Desde que hicimos la siembra la pluviometría ha acompañado, dejando una nascencia muy buena. El sol nos ha respetado en los días de calor extremo casi ya hasta el momento final cuando el grano estaba casi hecho. Así que se han dado las condiciones perfectas, para en principio, tener una muy buena cosecha. Igual los trigos han llegado más justos porque igual el sol los ha podido mermar un poco más, aunque no no demasiado. Las cebadas, en cambio, están muy buenas».

Eso sí, la incertidumbre está ahí. «Teniendo la cosecha ya en puertas estas tormentas nos ponen nerviosos, así que hay que esperar a que las condiciones sean las óptimas  y sin problemas de humedad para que se pueda llevar todo bien a los almacenes. Hay que tener un poco de paciencia pero ya tenemos ganas de empezar», reconoce.

Nada que ver con el escenario vivido en las dos últimas campañas, marcadas por una acusada sequía. Algo que, recuerda San Martín, nunca se había visto en su zona: «El año pasado la nascencia parecía que iba bien, pero luego el tiempo no acompañó y eso que nuestra zona es buena para el cereal. Los rendimientos que sacamos no los había visto nunca tan bajos».

Cosecha 2024 en Alesanco.

Esas buenas sensaciones en campo para este año, en cambio, no se trasladan de igual forman a los mercados y es que los precios están incluso más bajos que la campaña pasada. «Como viene cereal de otros sitios a nosotros nos hacen tirar los precios por el suelo todavía más que el año pasado. Por lo que se oye por ahí los puertos están llenos. Aunque nosotros seamos deficitarios de trigo, al menos podríamos consumir primero de nuestro producto y luego ya traer de fuera», opina el agricultor.

Los costes, igualmente, acrecientan la incertidumbre del sector: «Estamos pendientes por si nos ponen aranceles también a los fertilizantes que proceden de de Rusia. Al final, desde que empezamos a sembrar, entre la semilla, el abono, el nitrato, los herbicidas, el gasoil, luego el tratamiento que hemos hecho para la rolla y demás,… pues la verdad que son costes que cada año van a más, y claro, no salen las cuentas».

Así lo refleja este cerealista en el nuevo programa del podcast La Voz del Agro, en el que comparte espacio con Víctor García, técnico de los Servicios Agrarios Riojanos de ARAG-ASAJA. Este profesional reconoce que esta campaña se espera buena gracias a esa «pluviometría anormal después de varias cosechas malas o muy malas», aunque no se atreve a hablar de cosecha histórica: «Sobre todo teniendo en cuenta los cultivos más tardíos porque a esos trigos que se sembraron tarde los últimos calores les han afectado bastante. También es verdad que, como nos esperábamos, las calidades que salen son un poquito más justitas, pero al final cuando hay más rendimiento las calidades también vienen más justas. Aunque no son malas como sí pasó en las campañas anteriores».

Esas sensaciones difieren también en función de las zonas. Así, García señala que este año «casi va a haber peor cosecha, entre comillas, en las zonas tradicionales que son frescas las zonas más altas, las zonas que pegan más a la montaña, por ese exceso de agua que, por el contrario, en las zonas de secano, más pobres, de tierras más finas y con menos suelo». Estas zonas, apunta, «en años normales tienen unos rendimientos de 2.000 o 1.500 kilos por hectárea y este año están duplicándose llegando a estar por encima de los 4.000 kilos». En un balance general, reconoce que va a haber «un rendimiento bastante bueno con medias de entre 5.000 y 5.500 kilos por hectárea». El optimismo, por ende, es evidente. «Prácticamente, es muy difícil que ya se tuerza nada. Lo único que puede pasar es que con estos episodios continuos tormentas al final esa cosecha que ya está hecha no podamos recogerla».

En cuanto a la incidencia de enfermedades, el técnico reconoce que ha sido un «año excepcional» ante la gran presión. «Sí que es verdad que la presencia de la enfermedad ha venido bastante retrasada gracias a unas temperaturas más suaves que han acompañado hasta el final de la primavera y han provocado que las enfermedades en el cereal se desarrollen de forma más tardía. Si bien es cierto que en la última fase la incidencia ha sido muy grave, con parcelas que han podido tener hasta tres pases de fungicidas. Tratamientos que en muchos casos no han llegado a ser del todo efectivos por hacerse a las puertas de la cosecha. Pero al final el agricultor ya es conocedor y sabe que, cuando el año acompaña, un tratamiento fitosanitario está más que justificado y al final reacciona positivamente».

La confianza del sector a partir de ahora reca en esa ansiada estabilización del tiempo para que la cosecha se realice en buenas condiciones sin ningún tipo de incidencia y «así llenar los graneros, que falta nos hace».

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