La RAF (Real Academia de Folclóricas) define ‘mocatriz’ como alguien que es modelo, cantante y actriz al mismo tiempo. Vamos, una persona versátil que lo mismo te canta un bingo que un himno. Desde hace años, en La Rioja tenemos la suerte de tener a Bárbara, reina de la pantaloneta, una ‘mocatriz’ que lleva la comunidad, su historia, sus costumbres y su folclore por bandera. Sueña con llegar a ser vendimiadora algún día y poder representar a su ciudad. Rubén García Bañuelos es el encargado de dar vida a este simpático personaje que ya se ha convertido en un imprescindible de la cultura popular riojana.
– ¿Cómo nace el personaje de Bárbara?
– La Nochevieja de 2018 me propusieron presentar un cotillón y ahí fue la primera vez que me llamé Bárbara, reina de la pantaloneta. Pero en realidad, Bárbara llevaba ya mucho tiempo, solo que aún no tenía nombre.
– ¿Y cuál es el punto en el que decide crear a Bárbara?
– Llevo dieciocho años trabajando como actor en Sapo Producciones. En la compañía siempre hemos hecho tanto personajes masculinos, como femeninos. Desde señoras de pueblo hasta criadas o marquesas. Entonces, siempre ha habido ahí esa píldora que he ido creando poco a poco durante tantos años. Iba a otros sitios a ver actuaciones y decía: «Jo, a mí me encantaría actuar y tengo aptitudes para poder hacerlo». Y por eso creé a Bárbara, tenía muy claro que quería algo muy riojano, muy de aquí. Creo que ahí está también el éxito de lo que es Bárbara, porque puede ser una señora de un pueblo, que puede ir a vendimiar, puede ir a las fiestas, puede estar con gente pequeña, mediana, mayor…

FOTO: Kiko Ausejo/ Gylda.
– ¿Drag o personaje?
– Hay veces que la gente se pone a pensar en drag y piensa en la noche en discotecas, pero yo yo siempre digo que soy un personaje drag, no soy drag, sino que soy un personaje, o sea, más allá de Bárbara hay más historia detrás.
– ¿Cuál es la historia de Bárbara?
– Mis padres tenían un puesto en la Plaza de Abastos y yo servía verdura, fruta y demás; y estaba cansada de estar siempre ahí. Entonces le dije a mi madre que quería ser tornera fresadora. Pero claro… no sabía lo que era. A mí me gustaba mucho cómo sonaba. Pensaba que era algo bonito, pero luego decidí que no quería ser eso. Entonces entré al Café Moderno a trabajar y ahí descubrí a unas chicas que actuaban, que eran Las Varietés Riojanas, y que quería ser como ellas.
– ¿Cómo incorpora La Rioja al personaje?
– Yo siempre defiendo el folclore. Me parece muy importante, es la identidad de la comunidad autónoma. Es algo que, si no lo mantenemos, se pierde. Y yo creo que Bárbara lo recoge de otra manera, lo actualiza. También en mis canciones siempre he hecho homenajes a grandes artistas riojanos, como Pepe Blanco o Purita Ogalde. He hecho versiones nuevas un poco actualizadas y también canciones propias, como ‘Amor de caparrón’ o ‘Pantaloneta’. Cosas muy riojanas y muy de aquí.
– ¿Cómo ha acogido La Rioja a Bárbara?
– Muy bien. En San Mateo tuvimos que cancelar la actuación por la lluvia y había una señora de más de 90 años esperándome porque había venido a vernos. Llego con mi espectáculo a pueblos donde quizá nunca habían visto una drag y, siempre con respeto y humor, intento ganarme al público. Sé que no le puedo gustar a todo el mundo, pero siempre lo hago desde el respeto e intentando que mis actuaciones gusten a la mayor cantidad de gente posible, no solo a gente mayor o gente del colectivo.
– Bárbara es pionera y se ha convertido en referente. ¿Cómo lleva esa responsabilidad?
– Es una gran responsabilidad el que haya gente que se pueda fijar en ti y que pueda seguir tus pasos. Para mí es un orgullo el poder ser un referente. Tampoco sabía que iba a serlo, también te digo. Me pasan cosas preciosas, desde antiguos compañeros del colegio que se mentían conmigo y que ahora me dicen ‘olé tus huevos’ hasta gente que se ha acercado a darme las gracias por resistir y por hacer estas cosas que hacen que el colectivo sea visto de otra manera.

FOTO: Kiko Ausejo/ Gylda.
– Claro, porque el arte es una trinchera.
– A través de esto también se hace lucha en el día a día. Porque estar así vestida, quieras que no, a mucha gente todavía le parece extraño. A veces falta el respeto, aunque no me ha pasado mucho.
– Y además colabora con muchísimas asociaciones.
– Eso desde el minuto uno. Siempre que me han llamado he colaborado. Cuando me han llamado para recaudar fondos o lo que sea siempre he acudido, porque me parece que si yo puedo ser útil, siempre voy a estar ahí.


