La Rioja

Calahorra se blinda con un millar de agentes durante sus grandes festivales

Calahorra se prepara para acoger dos de los eventos musicales más multitudinarios del verano riojano: el festival Gran Reserva, que se celebrará este fin de semana, y el Holika, previsto para el siguiente. Las luces se prueban, las cámaras se alinean, las guitarras comienzan a enchufarse y, entre bastidores, se acelera también un enorme dispositivo de seguridad diseñado para garantizar que la música sea la única protagonista.

Para el primer evento, Gran Reserva, la Guardia Civil desplegará 250 efectivos, cifra que ascenderá hasta los 685 agentes en el Holika, cuando se espera una asistencia de unas cien mil personas. El despliegue contará con unidades especializadas como el servicio cinológico con perros detectores de drogas, policía judicial, agentes de tráfico, unidades de intervención especial, antiterrorismo y explosivos, drones y antidrones, además de la colaboración de Policía Local, Protección Civil, bomberos y servicios sanitarios.

La experiencia de años anteriores siempre ha sido positiva. La maquinaria funciona a la perfección. A pesar de la gran cantidad de jóvenes que llegan cada año, en 2024 Holika se desarrolló sin incidentes graves. Algo que refuerza la eficacia del dispositivo. Durante la última edición, se identificaron 15.700 personas y se controlaron casi 7.000 vehículos. Se realizaron 3.209 pruebas de alcoholemia y sólo 39 fueron positivos.

Este año, como en ocasiones anteriores, la Guardia Civil ha tenido que actuar antes del arranque del festival. Y es que, en el marco de la operación ‘Kloster Unter’, los agentes detectaron que un grupo de vecinos de Calahorra planeaba abastecerse de droga para distribuirla durante ambos festivales. Ante esta amenaza, se activó un operativo que ha culminado con la detención de cinco personas —tres hombres y dos mujeres, todos con antecedentes— y la desarticulación de tres puntos de venta de estupefacientes en viviendas del municipio.

Los domicilios intervenidos estaban situados en zonas residenciales, uno de ellos a escasos metros de un parque infantil, y en uno de ellos vivía incluso una menor de edad, expuesta directamente al tráfico y consumo de drogas. En los registros, se incautaron speed suficiente para 192 dosis, así como hachís, marihuana, dinero en efectivo, documentación relevante y utensilios para la preparación de las sustancias. Los implicados llevaban a cabo las ventas a cualquier hora del día, incluso en presencia de menores, utilizando métodos de vigilancia y contravigilancia para evitar ser detectados.

La seguridad de un evento como Holika no puede depender del azar. Por eso todo está planificado al milímetro para minimizar cualquier riesgo. Los festivales Gran Reserva y Holika no solo suponen un motor económico para Calahorra, sino también un reto logístico y de seguridad. Con el despliegue previsto y la reciente operación antidroga como medida preventiva, las autoridades confían en repetir el buen balance de ediciones anteriores. El objetivo no es otro que la música sea la única protagonista.

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