El mundo del vino tiene una tercera pata sobre la que se sostiene el éxito de un proyecto. Junto a la elaboración y la viticultura, la estrategia de marca es la clave para que todo ese trabajo previo surta efecto y tenga el reconocimiento esperado. Bien sabe de esto Ana López-Cano, quien tras más de 25 años trabajando en el asesoramiento en el sector del vino, con empresas vitivinícolas y dentro incluso del propio Consejo Regulador de la DOCa Rioja, hace unos meses decidió dar el salto al emprendimiento y dar la bienvenida a LópezCano Consulting. «Creo que puedo ayudar a muchas bodegas a establecer su hoja de ruta y conseguir una estrategia 360º de su marca para centralizar el equipo comercial, el equipo técnico y el equipo de marketing».
– ¿Cuáles son esas principales demandas de los clientes?
– Ahora mismo te diría que se centran en el departamento de marketing y comunicación, pero siempre abordamos primero la importancia de hacer una revisión de todo para ver por qué camino empezar y asegurar que la inversión sea la correcta. Una reflexión que demandan sobre todo las bodegas pequeñas y medianas. Para comunicar muchas veces tienes que saber qué es lo que quieres comunicar y el propósito de tu marca, dónde te quieres posicionar y cómo trabajas a nivel comercial. Hay un trabajo previo porque no solo es mandar una nota de prensa. En esa cadena, todos los eslabones deben tener una coherencia; esa es la clave de cualquier estrategia, la coherencia y la honestidad de la marca, porque si no esta no se sostiene.
– ¿Con qué perfil de bodegas trabajáis mayormente?
– La mayoría son bodegas medianas, pero también he entrado de asesora en comités de dirección para pequeñas y medianas bodegas. En el caso de grandes bodegas he trabajado más con proyectos internacionales, que es un área que cada vez demandan más.
– Uno de tus ejes de trabajo es la dirección de proyectos de bodega. ¿En qué consisten estos?
– Por un lado se enfocan en el marketing internacional, y soy yo quien me coordino con la dirección aquí en España y con todos los distribuidores y el director de exportación, ejerciendo como un enlace para favorecer y facilitar las relaciones. Por otro lado, trabajo con un proyecto que consiste en un lanzamiento a nivel internacional con todo lo que implica: preparación, gestión del evento, comunicación del mismo,…
– ¿Hasta qué punto crees que las bodegas son conscientes de que estas actuaciones a nivel de fijar estrategias tienen un un retorno económico en sus empresas?
– Creo que son conscientes de que en una bodega, donde hasta ahora la prioridad siempre ha sido el viñedo, la uva y el vino, lo que viene a ser la parte técnica, ahora cada vez esa parte de marketing y de estrategia coge cada vez más fuerza. Siempre digo que tenemos mucha visión a medio y largo plazo a la hora de criar nuestros vinos, pero también es verdad que esa misma visión no se tiene siempre de cara al negocio en muchos campos. Es importante trazar una línea con unos objetivos claros y creo que cada vez hay mayor concienciación de fijar estrategias de negocio y también saben que existe ese retorno.
– ¿Cuá es la clave para que esas inversiones tengan el efecto esperado?
– Pues lo primero es rodearte de un equipo de profesionales y yo en ese sentido tengo colaboradores de primer nivel para desarrollar las estrategias adecuadas. No todo el mundo cuenta con la visión o los recursos necesarios para diseñar estas estrategias y para eso estamos nosotros. Creo que la inversión que hace una bodega ha de ser con sentido y para ello analizamos muy bien la situación de esa bodega y hacemos una propuesta para que ella decida, porque se trata de satisfacer la necesidad del cliente de la mejor forma posible y adaptándonos a su idiosincrasia y, por supuesto, también a su presupuesto. Queremos ser sus compañeros de viaje desde fuera.


