Después de una primavera marcada por la lluvia y unas temperaturas más propias de abril que de finales de mayo, el calor ha llegado a La Rioja y se está haciendo notar. Este jueves ha supuesto el primer golpe serio del termómetro en la comunidad, con registros que han hecho recordar a las tardes de agosto más que a la antesala del verano.
La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) había activado el aviso amarillo por altas temperaturas, y no ha fallado: el calor se ha dejado notar de norte a sur y de la sierra al valle. La Dirección General de Salud Pública del Gobierno de La Rioja mantiene activo el nivel 1 de riesgo por calor al menos hasta el sábado, ante la previsión de que las máximas no den tregua en los próximos días. UGT ha pedido además mayor vigilancia de Inspección de Trabajo durante este periodo extraordinario de calor.

La jornada ha dejado cifras destacadas en prácticamente toda la geografía riojana. Logroño ha sido el punto más cálido del día, con 35,6 ºC, superando con claridad el umbral de los 35 grados y consolidando su particular título de horno del día. Muy cerca, Haro ha alcanzado los 35,2 ºC, y Cervera del Río Alhama los 34,5 ºC, en una jornada que ha encendido las aceras en las principales localidades del valle del Ebro.
También han superado la barrera de los 33 grados Nájera (33,2 ºC), Anguiano (33,1 ºC) y Calahorra (34,1 ºC), mientras que otros municipios como Arnedo (32,9 ºC), Cervera (34,5 ºC) o Alfaro (31,5 ºC) han tenido poco margen para el respiro. Incluso en zonas más elevadas, como Ezcaray (28,6 ºC) o Villoslada de Cameros (28,9 ºC), el calor ha sido protagonista, un claro indicador de que este episodio ha cruzado sin distinción todas las cotas de altitud.
En el extremo opuesto del mapa térmico, las temperaturas más suaves se han registrado en Moncalvillo (24,1 ºC) y Urbaña (24,4 ºC), lejanos oasis dentro de un mapa encendido.

FOTO: Fernando Díaz
Aunque no se trata de una situación excepcional para un mes de mayo, sí contrasta de forma marcada con el ambiente fresco y húmedo que ha dominado gran parte de la primavera. En apenas cinco días, La Rioja ha pasado de las chaquetas y paraguas a las persianas bajadas, toldos, abanicos improvisados y recomendaciones sanitarias frente al calor.
Según las previsiones, este episodio no ha hecho más que comenzar. Las temperaturas se mantendrán muy elevadas, con valores que podrían incluso rozar los 37 grados en puntos del valle del Ebro durante viernes y sábado. Además, la Aemet ha lanzado un aviso especial por tormentas secas con rachas de viento para el viernes en la zona de la Ibérica, un fenómeno que añade un elemento de riesgo en materia de incendios forestales.

FOTO: Fernando Díaz
Por ahora, toca hidratarse, buscar sombra y recordar que, aunque todavía no haya terminado mayo, el verano acaba de llamar por primera vez a la puerta y está haciendo con fuerza.
- FOTOS: Fernando Díaz


