La decisión del Gobierno de Donald Trump de suspender temporalmente las entrevistas para la concesión de visados a estudiantes extranjeros ha dejado a decenas de jóvenes riojanos —y a sus familias— en un limbo inesperado. Muchos ya lo tenían todo preparado: destino, colegio, familia de acogida, tasas abonadas e incluso los billetes de avión comprados. Pero una entrevista de apenas dos minutos en la embajada de EE.UU. en Madrid, ahora cancelada, ha puesto en pausa su gran aventura.
La medida forma parte de un nuevo plan de la Administración estadounidense que busca endurecer el proceso de concesión de visados, incorporando la revisión de redes sociales como parte del escrutinio. Aunque oficialmente se presenta como un refuerzo de la seguridad, para muchos supone otro paso más en la política de cerrazón migratoria que ya venía afectando a estudiantes universitarios y profesionales internacionales.
En La Rioja, donde cada vez son más los jóvenes que sueñan con cursar un año académico en Estados Unidos, el impacto ha sido importante. Hasta ahora, este tipo de restricciones afectaban mayoritariamente a estudiantes universitarios, pero la suspensión de entrevistas para visados de más de seis meses ha dejado también en el aire a cientos de adolescentes que pensaban estudiar en institutos estadounidenses. Los programas de verano, al ser más cortos, no requieren visado y no se han visto afectados.
Conchi Ruiz, responsable de la empresa Hugs Friends Idiomas en Calahorra, lamenta la situación, aunque no se muestra sorprendida. “Nos pasó algo similar con Canadá hace un par de años. Cuando intuimos que Trump podía ir por el mismo camino, dejamos de promocionar estos programas. Es una experiencia maravillosa, pero no podíamos arriesgarnos a dejar a un chaval colgado todo un curso”, comenta con pesar. Y es que muchos de estos jóvenes, al renunciar a su plaza en institutos españoles, ahora no tienen tampoco un centro donde cursar sus estudios este año.
Desde DevelopU, otra empresa del sector, sus responsables se muestran algo más optimistas: “Según la información que manejamos, se espera que en los próximos días haya actualizaciones sobre la reapertura del sistema de citas. Confiamos en que las restricciones actuales se relajen pronto y se pueda reanudar la tramitación”.
El número exacto de estudiantes riojanos afectados es difícil de calcular. La gestión de estos programas la realizan muchas empresas y organizaciones, y cada año aumenta el interés por este tipo de experiencias educativas. Lo que está claro es que, para muchas familias, este contratiempo ha sido más que una piedra en el camino: es una pausa forzada en un proyecto educativo perfectamente planificado.
Mientras tanto, padres y estudiantes se agarran a la esperanza de que esta situación se resuelva pronto. Algunos confían en que las presiones políticas y judiciales, tanto dentro como fuera de Estados Unidos, logren forzar un cambio de rumbo. Pero el tiempo apremia, y el inicio del curso escolar se acerca con la incertidumbre aún flotando en el aire.
La familia de una joven riojana que tenía todo listo para vivir el próximo curso escolar en Estados Unidos aún no termina de creerse la noticia: el instituto americano ya está asignado, la familia de acogida también, y todos los trámites están cerrados… salvo una última pieza clave: la entrevista en la embajada. “Mañana voy a ir al instituto de aquí a pedirles que nos guarden la plaza unos días, a ver qué termina pasando”, explica su madre, cruzando los dedos.
Pese a la incertidumbre, no han perdido el optimismo. Creen que la Administración Trump podría dar marcha atrás, como ya ha ocurrido con otras decisiones. “Está hasta con las vacunas puestas y todos los informes necesarios”, insisten, mientras tratan de no venirse abajo. Porque más allá de los papeles y los plazos, lo que hay detrás es una enorme ilusión: la de vivir un año diferente, una experiencia que llevan meses soñando y preparando con mimo. Ahora solo esperan que no se les escape en el último suspiro. Por ahora, el sueño americano tendrá que esperar.


