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Nuevo fracaso del fútbol masculino riojano: sin equipos en Primera Federación

Foto: SD Logroñés

El fútbol masculino riojano continúa de capa caída. Ha concluido la temporada 2024/25 y lo ha hecho sin ascensos a Primera Federación. Por lo tanto, el 25/26 será el segundo curso consecutivo donde el techo autonómico se quede en Segunda Federación, el cuarto nivel de la pirámide. La eliminación de la SD Logroñés, la no clasificación de la UD Logroñés a la promoción y los descensos del Calahorra y el Anguiano tiñen de mediocridad una campaña nada positiva. Solo la permanencia del Alfaro y el ascenso del Náxara aportan alegrías a un panorama sombrío.

Ninguna de las diecisiete comunidades autónomas españolas tiene el techo tan bajo y de hecho, las restantes dieciséis cuentan representación en el fútbol profesional u opciones de tenerla. Esto último ocurre en el caso de Extremadura, con el Mérida, o la Región de Murcia, con el Real Murcia; clasificados para el playoff de ascenso a Segunda. Incluso la ciudad autónoma de Ceuta ha llegado a la categoría de plata, así que el único ejemplo comparable con La Rioja es Melilla, cuyo mejor equipo se sitúa en Segunda Federación.

De cara al 2025/26, la Segunda Federación contará seguro con cuatro equipos de la comunidad: la UD Logroñés, la SD Logroñés, el Alfaro y el Náxara. Existe la opción de que se incorpore un quinto, siempre que la fase de ascenso riojana desde Tercera termine en éxito. El finalista riojano (Varea, Arnedo, Oyonesa o La Calzada) se medirá en la ronda final frente a uno madrileño (Rayo Vallecano B, Torrejón, Villaverde o Galapagar).

La UD Logroñés, la mayor decepción

El mayor fracaso de esta temporada ha sido la UD Logroñés, incapaz de meterse en el playoff de ascenso con el mayor presupuesto del Grupo II. Cuatro entrenadores han pasado por su banquillo (Miguel Flaño, Sergio Rodríguez, Yayo Urzay y Carlos Lasheras), pero ninguno ha dado con la tecla. Lasheras, el director deportivo durante esta campaña, bajó al banquillo, en sus propias palabras, «por orgullo y amor propio». La rabia de demostrar que sus fichajes podían funcionar -la derrota en Getxo les sacó definitivamente de la pelea por ser al menos quinto-, asimilar su fracaso y acabar confirmando su anunciada no continuidad al frente del proyecto.

 

Pero no lo hicieron, ni en invierno, ni en verano. Un ejemplo claro es el punta Valcarce, que llegó como estrella al mercado invernal y solo ha jugado 55 minutos. En esa ventana recaló el central Joao Dias. Tampoco destacó. Ni lo hizo un Lupu lastrado por las lesiones (aun así, 11 goles), ni un Barrero divorciado con el gol, ni Mateo, ni Agüero, ni un Nájera importante (653′). Solo Caballero, en cierta forma, compensó la mediocridad de los suyos. De los que se quedaron, piezas como Madrazo, Sarriegi o un Monreal peleado por la grada, también estuvieron lejos de lo esperado.

Así pues, las únicas alegrías de la UD Logroñés las dieron los canteranos (Riki, Curro, Garrido y especialmente, Pol Arnau), en una Copa del Rey muy notable. Los blanquirrojos eliminaron al Eibar (Segunda División) y al Girona (Primera Divsisión y compitiendo en Champions) y solo cayeron en penaltis, ante el Athletic, con el tercer lleno en dos años. De ese torneo del ‘KO’ queda la figura de Pol Arnau. El lateral derecho marcó el tanto del triunfo ante el Eibar y frente al Girona, se vistió de héroe al colocarse como portero y detener un penalti en la tanda. Un ángel vino a visitarle, su fallecido padre y ex portero Arnau.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Un ángel en una campaña llena de demonios y miedos, que ha agitado hasta el extremo a la masa social de la UD Logroñés. La entidad, motivada por su rendimiento en Copa, ha alcanzado los 5.000 socios. Pero la realidad de una pésima segunda vuelta desinfló la entrada hasta los mil asistentes en los últimos partidos. Indiferencia total de la parroquia hacia un equipo que, en la última jornada, logró la clasificación a la Copa del Rey. Toca hacer borrón y cuenta nueva de cara a una próxima campaña con una sola certeza: Quique García será el nuevo director deportivo. Y la afición busca motivos para volverse a ilusionar.

La SD Logroñés, eliminada en primera ronda

Tras el gran fracaso deportivo de la UD Logroñés, solo la SD Logroñés pudo clasificarse al playoff de ascenso. Tras una gran segunda vuelta (38 puntos), los blanquirrojos llegaron a la última jornada con opciones de subir, pero fueron segundos (66, detrás del Arenas campeón, 69). Así pues, en primera ronda les tocó el Estepona, quinto del Grupo IV. La ida quedó 1-1 y en la vuelta, el Estepona remontó (1-2) y apeó a los riojanos. No perdían los riojanos en casa desde el 2 de febrero, pero sucumbieron en el momento decisivo.

 

Fin de la competición y cambios: el técnico Carlos Pouso no continúa y tampoco Javier González, el gerente. Un González que, el 30 de abril de 2024, afirmó las siguientes palabras: «El año que viene, el Logroñés va a subir directo, nada de playoff». Lo hizo cuando la Sociedad militaba todavía en Primera Federación, y a punto de descender. Pero su vaticinio no se cumplió: ni de forma directa, ni en una promoción que ha mostrado la debilidad del Grupo II. Solo el Teruel, quinto clasificado, sobrevive en la ronda final. Mientras tanto, los Grupos I, II y IV tienen dos representantes y el V, hasta tres.

Acaba así un curso en el que los blanquirrojos fueron de menos a más. Su mal rendimiento en Las Gaunas durante la primera vuelta les hizo distanciarse del primer puesto, pero los de Pouso fueron capaces de reaccionar en una gran segunda parte del campeonato. Lo hicieron apoyándose en un gran rendimiento ofensivo, con Álvaro García (17 goles), Raúl Rubio (12) y Pau Miguélez (9) como máximos artilleros. Importante resultó la aportación de futbolistas como Sergio Gil, Castillo o la joven pareja de centrales, Montero-Argente. Sin olvidar a Oriol Martí y sus paradas bajo palos.

Foto: SD Logroñés

Pouso quiso una plantilla corta, en torno a veinte jugadores. Y ha estado cerca de conseguirlo con prácticamente los mismos con los que empezó. Fue el mejor visitante de su liga (38 puntos) y se adaptó bien al Grupo II. Sin embargo, ante el Estepona, no supo gestionar los momentos clave de la vuelta. Acabado el curso y sin Pouso y González, será Iván Martín Prieto, el director deportivo, quien diseñe la plantilla.

Descensos para el Calahorra y el Anguiano

Año muy difícil también para el Calahorra, ideado para luchar al menos en la zona media-alta, pero que ha acabado en Tercera. Los rojillos regresan al Grupo XVI por primera vez desde 2018 y deberán reinventarse. Pese al apoyo de la academia ASPIRE, la planificación deportiva, con una plantilla totalmente nueva, no resultó. Íñigo Valencia solo duró nueve jornadas en el banquillo y posteriormente, le sustituyó Iván Ruiz. Sin embargo, la grave falta de gol y los errores en área rival condenaron a los riojabajeños (39 puntos).

Foto: CD Calahorra

Jugadores como Chus Villar, Cobo, Zubiri, Víctor López o Martínez-Losa sonaban bien nombre por nombre. Pero el equipo nunca rindió como se esperaba. El capitán Julen Ekiza, uno de los pocos que seguía del curso pasado, abandonó el club en enero tras un comunicado donde señaló que «algunos sentían incomodidad» por verle con el brazalete. Mal síntoma. También se marchó Martínez-Losa. Y así, el equipo perdió más olfato goleador, que tampoco pudo aportar el fichaje Etxaburu. Los siete goles anotados por Chus Villar, su ‘pichichi’, han resultado insuficientes.

También ha bajado el Anguiano (38 puntos), aunque en su caso, no sea un fracaso. Con el presupuesto más bajo de la categoría, ha debutado en la categoría con orgullo. Con la continuidad del técnico Héctor Urquía, los riojalteños mantuvieron bloque (Moha, Íñigo San Martín o Héctor), incorporando otras piezas como Roberto, Zaldua o sobre todo, el extremo derecho Imanol Barace. Éste anotó seis goles y repartió cinco asistencias durante la primera vuelta. Fue la auténtica estrella y en invierno, se marchó al Extremadura.

Barace celebra un gol ante la UD Logroñés / Foto: CD Anguiano

Su baja fue difícil de suplir para una entidad que fichó a Ayoub, Lizarraga y Manu Calvo en invierno. Ninguno de los tres se acercó al nivel de Imanol. Aun así, el Anguiano compitió y sacó victorias ante escuadras como el Arenas, la UD Logroñés, la SD Logroñés o el Utebo. No ocupó puestos de descenso hasta la jornada 27, pero pagó la novatada y aunque llegó a la última jornada con opciones, descendió. Con la cabeza alta se van los futbolistas y también Héctor Urquía, que no seguirá en el banquillo serrano.

El Alfaro y el Náxara, las notas positivas

Por su parte, el Alfaro, recién ascendido, logró la permanencia. Lo hizo con más holgura de lo que sugieren sus 43 puntos, tres sobre la zona roja. De hecho, a los dos tercios de campeonato, los de Óscar Gurría ya tenían encarrilado ese objetivo y finalmente, lograron la salvación a falta de tres jornadas. Éxito para una familia de futbolistas, casi todos navarros y riojanos. Nombres como Soeiro, Losantos, Arturo Fernández, Íñigo Jiménez o Balda destacaron en una temporada festiva en La Molineta.

Mientras tanto, el Náxara ha subido de forma directa desde Tercera, con unos números de escándalo. 93 puntos sobre 102 posibles, 107 tantos a favor, solo 12 en contra y un dominio sin contestación en el Grupo XVI. Villoslada, con 27 tantos, ha sido el pichichi de la categoría, seguido por su compañero Orodea (23). A pesar de tantos éxitos, la entidad anunció que el técnico Josean García no continuará en su puesto. Tercera presencia en la categoría para los riojalteños, que esta vez intentarán quedarse.

Foto: Carmelo Betolaza

Cuenta atrás para que arranque una campaña 2025/26 donde el fútbol masculino riojano pueda salir del ‘pozo’ y pisar, al menos, el tercer nivel nacional. Ese será el objetivo de los dos equipos capitalinos, especialmente de una UD Logroñés que no puede permitirse más años de zozobra deportiva.

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