Ellie tiene diez años y también tiene TEA. Hace apenas unos meses, su familia dejó atrás Irlanda, su hogar durante más de una década, para empezar una nueva vida en Logroño. Con ellos viajó también una esperanza: la futura llegada de Arándano, un perro que promete transformar su día a día.
Desde hace un par de años, la familia de Ellie colabora estrechamente con Dogpoint, una asociación nacional sin ánimo de lucro dedicada a entrenar perros para acompañar a niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA). Cuando empezaron a trabajar con ellos, Dogpoint era la única asociación en toda España que ofrecía este servicio tan necesario. Fue hace un tiempo cuando les asignaron a Arándano, un cachorro que desde el primer día comenzó su formación para convertirse en el compañero ideal de Ellie.
Después de dos años de entrenamiento intensivo, Arándano llegará a Logroño a finales de junio. Durante los últimos meses, el perro ha pasado por un proceso de adaptación para familiarizarse con el TEA, un camino lleno de aprendizaje mutuo y empatía. Y es que estos animales tienen entre ocho y diez años de ‘vida laboral’, un tiempo en el que deben estar en constante formación y cuidado. Aunque Arándano vivirá con Ellie, seguirá perteneciendo a Dogpoint, que vela por su bienestar y formación.

La experiencia de familias que ya han trabajado con estos perros de asistencia es reveladora y la mamá de Ellie la conoce a la perfección después de los días que ya han estado ‘entrenando’ con Arándano. «Con él hemos podido entrar a un centro comercial y, después de una crisis, lo que a nosotros nos costaba horas reconducir, a Arándano le costó apenas quince minutos», relata con una sonrisa. Para quienes desconocen el desafío, Ellie suele experimentar crisis sensoriales que hacen complicado transitar por lugares concurridos como supermercados o centros comerciales. Sin embargo, con Arándano a su lado, esos espacios se vuelven un poco más accesibles y seguros.
Los perros de asistencia como Arándano no solo ayudan en situaciones de estrés. También son un apoyo constante para dormir mejor, afrontar ruidos inesperados —como las obras en casa de un vecino— y, sobre todo, evitan que los niños se escapen de las manos de sus padres, un comportamiento común en algunos casos de TEA.
Además de su función de seguridad, Arándano será un puente para la socialización. «Es más fácil con él. La gente se acerca a Ellie, le pregunta por el perro, y ella se siente mucho más protegida», explica su madre. El vínculo entre ambos crecerá con el tiempo y evolucionará conforme Ellie lo necesite. Para prepararse, su madre ha tenido que realizar un curso específico para continuar con la formación de Arándano, que se ajustará a las nuevas necesidades que Ellie pueda desarrollar a medida que crezca.
Lo que más ilusión les hace a los padres de Ellie es que Arándano será el primer perro de teleasistencia para niños con TEA en La Rioja. «Queríamos contarlo para que otros padres sepan que existe este servicio y que cambia mucho —y para bien— el día a día de las familias».
Sin embargo, formar a un perro de asistencia no es un proceso sencillo ni barato. El coste estimado para su ‘vida laboral’ ronda los 25.000 euros, una cifra que incluye su formación, cuidados y necesidades. Para afrontarlo, la familia, a través de la asociación, ha lanzado un crowdfunding y, aunque ya han recaudado casi 10.000 euros, todavía queda un largo camino por recorrer.
La llegada de Arándano no solo representa una nueva etapa para Ellie, sino también un paso hacia la inclusión y la autonomía. Un compañero de cuatro patas que promete acompañarla en los desafíos del día a día, ofreciéndole seguridad, tranquilidad y, sobre todo, una amistad incondicional.


