Tengo el gusto de remitirles para su publicación, algunas de las fotografías-denuncia de las fachadas de los edificios de las calles de las llamadas Cien Tiendas, que ahora van a reurbanizar. Por lo que se ve, sólo parece interesarles a los urbanitas municipales todo lo relacionado con la pavimentación, iluminación, mobiliario urbano y otras actuaciones en el subsuelo. Pero olvidan la eliminación del cableado de todo tipo que recorren los edificios de la zona.

¿Cómo es posible que los equipos políticos sean incapaces de levantar la vista y dejar luciendo la cochambre existente amarrada al caserío de una de la zonas con los mejores ejemplos de arquitectura que quedan en Logroño?

Ahora, que se están elaborando los proyectos para la reurbanización citada, que supone una inversión de 4,4 millones de euros -con un largo recorrido en su ejecución hasta el 2027-, deberían tener en cuenta los compromisos adoptados en el pleno del 10 de enero del 2019, pilotado por el concejal Vicente Ruiz, donde PSOE y PP consensuaron una moción para el soterramiento del cableado del centro histórico; cosa que no aparece en el anuncio de estas actuaciones a emprender. ¿Se han olvidado del compromiso adquirido en su día?

No obstante, hay que destacar que el actual equipo de Gobierno ha iniciado recientemente el soterramiento del cableado eléctrico y de telecomunicaciones en las reurbanizaciones de algunas vías de La Villanueva. Sin embargo, no han sido capaces de eliminarlos en la reurbanización de la calle Sagasta; sólo hace falta darse una vuelta para comprobarlo: como si fueran tendales, los cables saltan de un lado a otro en los cruces en su parte baja y siguen grapados a los edificios. Si esta obra está financiada con fondos europeos, ¿qué dirán los verificadores de Bruselas, cuando comprueben el mantenimiento de semejante bodrio estético?

Agradeciendo de antemano su publicación para sensibilizar a todos los logroñeses que deseamos el embellecimiento, en especial de nuestra almendra central, atrapada y encintada las edificaciones de cableado eléctrico e incrementado con los de las telecomunicaciones, con sus cajetines y demás elementos que campan a sus anchas en todo el caserío central. Y cuando reurbanizan unas calles son incapaces de aprovechar el levantamiento del pavimento para soterrar todos los elementos señalados.

Si echamos una mirada atrás, el anterior equipo municipal se olvidó del soterramiento de auténticas maromas que todavía lucen, especialmente en el lado de los impares de la calle República Argentina, adosadas a los edificios, pasando olímpicamente del tema y que reprodujo este medio en su día.
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