No hay primavera (especialmente, mes de abril) en la que un llamativo color amarillo no ilumine el campo. Al menos desde los últimos ocho años en los que el cultivo de la colza ha ganado presencia acaparando parte de los sembrados riojanos para que el verde de los herbáceos no sea el tono predominante. Fue a partir de 2018 cuando esta planta dejó de ser algo testimonial en la agricultura riojana duplicando el número de hectáreas sembradas (de las 678 hectáreas de 2017 a las 1.243 al año siguiente). En 2023 fueron 1.948 hectáreas cultivadas, según los datos registrados por la Consejería de Agricultura, pero en la campaña anterior se superaron incluso las 3.300.
De cara a este año, hay más hectáreas cultivadas que las de la campaña anterior y es que tanto en el momento de la siembra como en lo que va de primavera la humedad ha acompañado bien y en abundancia. «La nascencia es clave en este cultivo porque con esa semilla tan menuda es necesario que haya agua abundante y que germine bien, así que ante unas condiciones tan buenas, lloviendo prácticamente cada semana, estaba claro que se iba a sembrar más superficie», apunta Pepe Moneo, gerente de la Cooperativa Garu de Santo Domingo de la Calzada.
El campo esta espectacular, con «colzas que tienen dos metros de altura», así que las perspectivas son buenas. Y es tras varias cosechas marcadas por la sequía (cabe recordar las muchas hectáreas que se tuvieron que levantar una vez ya sembradas por los problemas de nascencia a causa de la falta de lluvia, mientras que las que permanecieron en la tierra no corrieron mucha mejor suerte), esta campaña se presenta bien distinta.

Plantación de colza en Nájera. | FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Aunque Moneo recuerda que «hasta cosechar, todo es hierba», por lo que no vale confiarse. «A las colzas todavía les falta dormir dos meses en el campo, pero en general el escenario es muy bueno en todo el campo y las sensaciones son buenas en cuanto a la producción. El año pasado fue todo completamente diferente, también con mucha disparidad de unas zonas a otras. En la zona del Tirón y Santo Domingo fue una cosecha malísima, como no se ha conocido nunca, pero en general en todos los sembrados de secano. En cambio, en las zonas más próximas al monte lucían mejor, como es Villar de Torre y alrededores».
A ese amarillo intenso le quedan ya pocas jornadas para seguir brillando y es que en cuento suban las temperaturas se irán perdiendo poco a poco las hojas. «Y si hace calor, al menos hasta mediados de junio aún tiene que llover más porque si no no va a ser tan buena cosecha como se espera. Ahora empezará a tirar la flor y a formarse las vainas y luego harán falta los últimos chaparrones para que esas vainas lleguen bien. De hecho, si ahora vienen tres días de más de 30 grados, en pocos días estamos pidiendo más agua porque si no se queda todo en la mitad. Será ya en las últimas tres o cuatro semanas cuando el agua no beneficie para nada a la colza», añade.


