Si hace más de un mes las fincas de almendros empañaban de blanco el lienzo agrícola, a día de hoy esas flores han desaparecido dejando a la vista lo que será el fruto de esta campaña. Un fruto, sin embargo, que ya dice mucho de lo que traerá la cosecha 2025 en estos árboles.
Y es que hay que tener en cuenta que el hecho de que la floración haya sido buena no quiere decir que la cosecha vaya a ser igual de positiva. El tiempo esta vez ha venido de más de generoso y ese exceso de lluvia de los últimos meses ha coincidido justo con el momento de la polinización, afectando así al cuajado del futuro fruto.
«Las fincas de floraciones tardías han estado semanas con esa humedad y eso, unido al frío que ha hecho, no les ha dejado polinizar. Además, aunque este tipo de floraciones son autopolinizadoras, por lo que no necesitan de insectos como las abejas o de otras variedades, si la climatología no acompaña con una humedad y una temperatura acordes, no llegarán a polinizar. Y eso es justo lo que ha pasado este año», apunta David Escudero.
Este agricultor de Grávalos asegura que «este no va a ser un año de almendra» y, haciendo estimaciones, calcula una merma del 50 por ciento respecto a la campaña 2024, si bien es cierto que «el año pasado se recogió bastante producción». De hecho, incide en que «este año no va a ser cosechón en ningún sitio».
Javier Sertucha, técnico de la SAT La Galera de Aldeanueva de Ebro, tiene claro que «se va a recoger menos de la mitad de la producción de forma generalizada porque la flor no ha ligado, y en la mayoría de casos a día de hoy habrá entre un 30 y un 40 por ciento de cosecha respecto al año pasado». Asegura, incluso, que «hay parcelas con el 10 por ciento de almendra». Un escenario nefasto en el campo que, por contra, debería dejar unos buenos precios de mercado. «Pero ahora la incertidumbre está en cómo afectarán los aranceles de Estados Unidos».
Por otro lado, el frío también ha tenido parte de culpa en esta merma de cosecha. Hay que remontarse al pasado 17 de marzo, cuando gran parte de La Rioja amaneció con temperaturas bajo cero. Unas heladas que muestran ahora sus efectos de manera más palpable, cuando el fruto del almendro ya ha cuajado, especialmente en las variedades tradicionales.
En la zona de Grávalos, David asegura que aquella helada fue bastante generalizada en lo que son los árboles de floraciones tempranas, «aunque en fincas de Alfaro y Corella no se han visto daños por las heladas». «Los almendros estaban preciosos con todo el agua que cayó en otoño del año pasado porque habían hecho una reserva tremenda y brotaron muy fuerte, con mucha flor, incluido las plantaciones de secano. Pero el hielo de marzo los ha dejado tocados y han perdido ya toda esa fuerza».
Y ahora llega la otra amenaza que ya acecha: la monilia. Los agricultores están plenamente seguros de que esta enfermedad fúngica va a parecer tarde o temprano en los frutales, especialmente en las variedades más sensibles. «Va a ser un año propenso precisamente por esa humedad acumulada y las temperaturas por encima de los 20 grados que estamos teniendo estos días. Así que, en conclusión, va a ser un año muy complicado», sentencia Sertucha.


