En los últimos cinco años, el crecimiento del empleo en España ha estado impulsado mayoritariamente por trabajadores no nacidos en el país. Según los datos disponibles, el 71,4 por ciento de los nuevos empleos han sido ocupados por personas de origen extranjero. En La Rioja, esta tendencia es incluso más acentuada, alcanzando un 74,7 por ciento de los nuevos ocupados.
Estos datos confirman que la población inmigrante se ha convertido en el principal motor del mercado laboral en España. En todas las comunidades autónomas, el crecimiento de la ocupación ha estado fuertemente influenciado por la llegada de trabajadores nacidos fuera del territorio español. «Los trabajos que se han creado en los últimos años están fuertemente ligados a sectores como el de la hostelería y el turismo y en los últimos años, de nuevo, la construcción», explica el coctor en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad de La Rioja, Sergio Andrés Cabello. «Es un reflejo del nuevo sistema productivo que tenemos después de la pandemia, son trabajos poco cualificados relacionados con una fuerte presión del incremento de estos sectores».
Por otro lado, al cierre de 2024, la comunidad con mayor porcentaje de trabajadores nacidos fuera de España es Baleares (30,3 por ciento), seguida por Madrid (29,4 por ciento), Cataluña (27,1 por ciento) y Comunida Valenciana (25,1 por ciento). La Rioja registra un 20 por ciento de ocupados no nacidos en España, un incremento significativo desde el 16 por ciento en 2019.
«Hay que tener en cuenta que ya están presentes segundas e incluso terceras generaciones, son muchos los jóvenes que llegaron a España con cuatro o cinco años que también están accediendo ahora al mercado laboral», explica Andrés Cabello. «Esto nos da una muerta también del envejecimiento de la población autóctona, en España han accedido al mercado laboral unos 600.000 nacionales en los últimos cinco años pero es que hay accedido casi millón y medio de personas que no han nacido en España, y La Rioja no es una excepción».
El crecimiento de la población activa también ha estado determinado por la llegada de trabajadores extranjeros. En este sentido, en La Rioja ha crecido un 5,7 por ciento en los últimos cinco años por encima del 4,6 por ciento nacional. «Los que han llegado recientemente de otros países vienen a trabajar, buscando oportunidades y lo están haciendo en sectores donde se está intensificando el mercado laboral como en la hostelería, no hay mas que mirar cómo son nuestros barrios y nuestras ciudades».
La principal novedad en la evolución del mercado laboral español entre 2019 y 2024 es que, según la Encuesta de Población Activa (EPA), todo el incremento en la población activa se debe a personas no nacidas en España. En La Rioja, de las 164.957 personas activas a finales de 2024, 129.551 (78,5 por ciento) tenían nacionalidad española, 4.701 (2,8 por ciento) contaban con doble nacionalidad y 30.785 (18,7 por ciento) eran de nacionalidad extranjera.
«Tenemos una sociedad nueva, distinta a la que teníamos a principios de siglo, no es ni mejor ni peor simplemente es distinta y hay que trabajar para evitar escenarios que ya hemos visto en otros países, hay que gestionar la situación y la evolución de la llegada de estas personas», insiste Sergio Andrés Cabello. «Hay que trabajar mucho en los procesos de inclusión y tener en cuenta que una cosa es la teoría y otra la práctica en un país en el que hace 25 años teníamos un uno por ciento de población inmigrante y ahora estamos en un 15 por ciento sin contar a segundas y terceras generaciones», explica. «No hay que tratarlos como a un todo porque son colectivos muy heterogéneos incluso dentro de las mismas nacionalidades».
Estos datos subrayan el papel clave que juegan los trabajadores inmigrantes en el sostenimiento y crecimiento del mercado laboral, tanto a nivel nacional como en comunidades como La Rioja, donde su presencia ha sido determinante para la creación de empleo en los últimos años. «Tenemos una ventaja sobre otros países que ya han vivido estas situaciones y es que conocemos las consecuencias de hacer mal ese proceso de integración».


