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La UD Logroñés, en sus horas más bajas, visita al líder Eibar B

Caballero
FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Desde arriba y hasta abajo, del terreno de juego a la grada, de los despachos a los grupos de Whatsapp… la melancolía se ha instalado en la UD Logroñés y su famoso entorno. Situación hasta cierto punto normal cuando este club con pretensiones de hacer cosas importantes vive actualmente sus horas más bajas, al menos desde hace cinco años. En el histórico, solo las dos temporadas previas a la llegada de Carlos Pouso al club pueden compararse a la sensación que está viviendo la entidad blanquirroja desde hace unas semanas, al menos en el aspecto anímico por lo malos resultados deportivos del primer equipo.

Si hace unas jornadas, pese a no ganarle a casa nadie, se encontraba en tercer lugar en liga a solo tres puntos del líder, ahora se ve sexto, fuera del playoff y a ocho puntos de los dos primeros equipos clasificados. Y todo esto en una Segunda Federación en la que el club y esta plantilla se han instalado definitivamente, para sonrojo de unos aficionados que no acaban de entender cómo es posible no ganar los partidos suficientes para al menos competir contra buenos equipos que fallan de vez en cuando como por ejemplo el Eibar B o el Arenas, que ahora mismo comandan la clasificación.

La UD Logroñés vive sus horas más bajas, en un estado depresivo permanente que nadie parece dispuesto a romper de una vez por todas. Los días previos a visitar este domingo a las 12:30 horas al Eibar B, nadie ha verbalizado que si se gana -resultado posible hasta que el fútbol diga lo contrario-, la UD Logroñés volvería a meterse de lleno en la pomada, con un mes por delante en el que si logra competir con buenos resultados ante sus rivales más directos podría incluso ser líder. Quizás porque en caso de derrota el asunto se podría poner realmente complicado, más aún. Poco a poco, el silencio se va a abriendo paso. El golpe de Ejea de los Caballeros ha modificado definitivamente el escenario en el que estaba situado este equipo. La credibilidad se ha roto. El hartazgo hace mella en la grada y la plantilla no levanta la voz en donde debe, sobre el terreno de juego. Y el silencio es la peor enfermedad para este proyecto habituado a los focos y a la atención permanentes.

Y en silencio va a jugar el equipo este domingo. Sin cámaras de televisión, sin micrófonos de radio… en la más absoluta soledad, con poco o ningún tipo de entorno, buscará levantarse deportivamente en un incomodísimo campo de una pequeña ciudad deportiva ante un equipo filial que a su vez es un recién ascendido. La cruda Segunda Federación. Casi nadie confía ya en este equipo. La experiencia acredita el descrédito. El curso pasado la UD Logroñés no logró aprovechar las escasas oportunidades que tuvo para meterse en la pelea por el liderato. Este curso, más abierto al no haber uno o dos equipos tremendamente superiores, la UD Logroñés ha desaprovechado todas y cada una de las oportunidades que ha tenido para aferrarse al objetivo de ser primero. Pudo ser en Utebo, y perdió. Pudo ser contra el Arenas en Las Gaunas, y no le ganó. Pudo ser, ya en 2025, con dos partidos seguidos en Las Gaunas que acabó empatando. Pudo ser en Ejea… Y nada. Podría volverse a meter de lleno en la pelea si gana al Eibar B en su casa, pero la experiencia es un grado y nada hace pensar que se vaya a producir en tal ansiado giro completo que necesita una plantilla escasamente competitiva, aunque siguen manteniendo que son la mejor plantilla del Grupo 2 de Segunda Federación.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.

Lo que diferencia a los grandes equipos del resto es precisamente el hecho de aprovechar estos duelos directos para constatar estas diferencias. Y la UD Logroñés no lo consigue. No gana a sus rivales directos, salvo al Ejea, durante la primera vuelta. No gana fuera de casa, y ahora está dejando de ganar a la clase media en Las Gaunas. Por eso es sexto.

Por el camino, el desgaste es brutal. Se sospecha de todo y de todos, porque nadie acaba por dar ese paso adelante para ganar un partido de fútbol. Existe un lastre que nadie corta. Un peso que paraliza a este equipo. Se habla de lo mental. Quizás porque es lo único que no se puede entrenar. Lo que se entrena no surte efecto. Y aunque el problema es futbolístico, que este equipo ataca mal, juega mal, no hace daño ni tan siquiera a balón parado, el foco se pone en lo anímico, en el exceso de presión. Y afecta, hasta que uno lo tiene todo perdido, como ahora mismo le sucede a la UD Logroñés.

Sergio Rodríguez pide para este domingo valentía. Ser valientes, jugar sin miedo. Fuera del playoff ya no hay nada que perder. Jugar a fútbol. Olvidarse de una vez por todas del famoso cartel de favoritos. Es una losa. Este equipo ya no es favorito a nada, ya no le gana a casi nadie, ya no es a priori mejor que nadie. No es el gallo de este grupo, no es la mejor plantilla, no es el mejor equipo. Solo es el club que más dinero ha gastado. Poco más.

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