La Rioja

Viajes imposibles: Logroño, sin avión a Madrid por una avería y sin tren a Barcelona por los retrasos rutinarios

Logroño-Madrid, el trayecto imposible: sin avión por una avería y sin tren por los retrasos rutinarios

Pedro Sánchez ha prometido este fin de semana en Riojaforum que ésta sería “la legislatura de las infraestructuras”, pero en La Rioja la única infraestructura que parece funcionar con precisión es la de la paciencia de los riojanos. La movilidad para salir o llegar a la región está llena de obstáculos, imprevistos y soluciones improvisadas dignas.

El último episodio de este culebrón lo ha protagonizado el aeropuerto de Agoncillo, que ya de por sí cuenta con un número muy limitado de conexiones con Madrid. Este domingo, el vuelo de las 20 horas entre la capital de España y Agoncillo ha tenido que cancelarse por “causas técnicas”. No contentos con dejar a los pasajeros en tierra, la historia se ha repetido este lunes por la mañana. La alternativa habitual en estos casos es un plan B con más parches que soluciones: autobús a Pamplona y, desde allí, avión a Madrid.

Pero esta vez el avión de Pamplona estaba completo. Así que la única opción ha sido meter a los viajeros en un autobús y enviarlos directos a Madrid (un recorrido de casi cuatro horas) para suplir un vuelo que debía durar apenas sesenta minutos. Viajar en el tiempo parece más viable que volar desde Logroño.

Si lo del avión suena a chiste, lo del tren es directamente «una tomadura de pelo». Los riojanos han aprendido por las malas que comprar un billete con enlace es, en realidad, un acto de fe. Porque, aunque Renfe lo venda como un trayecto coordinado, la realidad es que si el primer tren se retrasa, el segundo no espera ni un segundo. Esto es justo lo que ha pasado este lunes con el ya famoso ‘Tren Chispita’, esto es, el Regional Express entre Logroño y Zaragoza.

Este mismo lunes, la llegada a la capital aragonesa era a las 8:36 horas, pero la realidad es que el tren ha llegado a Delicias a las 8:53 horas. Mientras tanto, el AVE hacia Barcelona, que partía a las 8:52, no tuvo ni la más mínima cortesía de retrasar su salida un minuto para los viajeros que venían con enlace vendido por la misma compañía. Eso sí, les estaban esperando en la estación, pero no con una solución, sino con una frase que ya es un clásico: “Os metemos en el siguiente”.

Volar desde La Rioja es casi una quimera, coger un tren con enlace es jugársela a no llegar a tus planes y la única infraestructura que sigue funcionando sin fallos es la resignación de los riojanos.

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