De los cinco equipos riojanos que compiten en el Grupo II de la Segunda Federación, el Alfaro está siendo el más sorprendente. Pese a ser un recién ascendido, es séptimo, con 35 puntos. Su objetivo es la salvación, pero se sitúa a solo dos de la zona de promoción de ascenso y la friolera de doce sobre el descenso directo. Quizá, lo más sorprendente sea su racha actual: llevan ocho encuentros sin perder y acaban de tumbar al líder Eibar B (1-0). En la cresta de la ola, su técnico Óscar Gurría (Arguedas, 4 de marzo de 1973) trata de gestionar un vestuario del que saca lo máximo.
«Lo que se ha logrado. es labor de todo el mundo. Los chavales se han apuntado al carro de la idea que teníamos, junto a Moisés, que es el preparador de porteros y también el preparador físico. Todo el mundo echa una mano y tiene clara la idea de lo que tenemos que hacer. Por eso hemos llegado a donde estamos», apunta Gurría. Para él, sus jugadores tienen la capacidad de adaptarse a cualquier circunstancia: «Se ponga el partido de cara o de culo, sabemos lo que hay que hacer. Trabajo, trabajo y más trabajo». Es la misma idea del inicio de temporada, ahora acompañada por los resultados.

Losantos y otros futbolistas del Alfaro celebran un gol / Foto: CD Alfaro / Non
Sin embargo, al técnico no le tienta la euforia: «Nuestro objetivo sigue siendo salvarnos y después, si tiene que venir lo que venga, pues que venga. Todo el mundo piensa que es una alegría ganar, pero hay que tener los pies en el suelo. Esto de mirar para arriba, es muy bonito soñar, pero no es lo nuestro. Al final, lo primero es sacar los 40-42 puntos que significan la salvación. Luego si compites y te quedas sexto, quinto o por una casualidad te metes en playoff, bienvenido. Pero esa no es nuestra idea, es salvar la categoría con creces y luego, competir hasta el final».
Una ambición que demuestra al afirmar que, pese a sus 35 puntos, el equipo pudo conseguir más: «Vuelvo a repetir que en Tudela y Ejea merecimos los tres puntos (empataron ambos). El Ejea me pareció un equipazo en general, que nos plantó cara físicamente. Pero, por ocasiones, tuvimos nosotros tres clarísimas y ellos, una. Te vas con una sensación de que en la primera vuelta esto no pasó (referido a la fortuna) y tuvimos dos puntos menos. Siempre es bueno sumar, pero merecimos ganar». Ideas concisas y un grupo de predominio riojano y navarro que las ejecuta sobre el campo.
Óscar valora el trabajo de sus jugadores en vacaciones, lo que les hizo volver «a gran nivel». Tanto, es así, que le resulta difícil encontrar aspectos a mejorar: «Es muy difícil. Ataque muy bien, defensa muy bien, físicamente muy bien y concentrados, muy bien. Es el Alfaro, está a un nivel muy, muy alto y todos acompañan, también los que salen del banquillo. Vamos a entrenar y los que no jugaron lo harán como jabatos para intentar jugar. Al final, esto tiene que salir así todos los días».

Foto: CD Alfaro / Non
Otra fortaleza importante es la capacidad de los blanquillos para rentabilizar hasta sus inferioridades numéricas. Les ocurrió en Merkatondoa, cuando Andreu Talarn fue expulsado con 0-0. Vencieron posteriormente 1-4. Y también ante el Eibar B, cuando Aguado vio la segunda amarilla en el 71. Vencían 1-0 los riojabajeños, a los que les tocó resistir como jabatos su inferioridad durante más de veinte minutos. Lo hicieron. Y no es solo cuestión de casta, garra o testiculina. Porque el Alfaro, con Ricobenne, Íñigo Jiménez, Losantos o Soeiro, también juega y bien.
Así lo entiende Gurría: «Nos ha tocado estar en campos donde se puede jugar al fútbol. En La Molineta es un poco difícil, porque es un campo natural difícil de mantener. Es muy complicado jugar ahí y mostramos que tenemos calidad. También estamos bien físicamente y además, todo nos viene de cara». Aunque Gurría lamentó el parón navideño en este mismo medio, tampoco ha cortado el ritmo a su equipo. «Trabajaron desde casa y vinieron a un alto nivel después de vacaciones», aclara. Desde entonces, han logrado 11 de 15 puntos posibles.
¿Es su mejor momento como entrenador? Para él, es relativo. Explica que le ha tocado estar en categorías inferiores, Regional y que ha ascendido a Preferente y Autonómica. «Nos tocó lidiar con lo más complicado, el descenso del Alfaro en su día (temporada 2022/23). Ahora, por categoría, sí estás en un nivel alto. No me considero ningún Pep Guardiola, ni parecido. Esto es trabajo, con mucho cariño y mucho tacto. Tienes 22 tíos que hay que mentalizarlos todos los días, tienen que estar los preparadores, Moisés, somos todos. Sí que, a nivel personal, es una alegría».
Un grupo apenas alterado por el mercado invernal
Una batalla librada prácticamente con los mismos guerreros que al inicio de temporada. Pidió salir el guardameta Pinillos, tras dos ascensos y tres temporadas en el club, con destino al Varea. Para sustituirle bajo palos, llegó Jon López de Goicoechea (Bidezarra). También pidió salir el atacante Luis Jiménez, al Cirbonero. En su lugar, los blanquillos consiguieron la cesión del centrocampista Mario Gil, de 19 años, procedente del Villarreal C.
«Creo que tienen nivel para la categoría los dos fichajes y también lo tenían los que se fueron», explica Gurría. Como ya relató a NueveCuatroUno, solo habría fichajes si algún jugador pedía la marcha del club. Así ha ocurrido y esa ha sido la razón de las modificaciones. A falta de doce jornadas para el final, el Alfaro buscará sellar su permanencia en las últimas semanas para vivir una recta final satisfactoria. Jueguen de locales o visitantes, frente al líder o al colista, los riojabajeños siempre compiten. Desde luego, es una buena base de su éxito.


