No te lo vas a creer, pero las elecciones están a la vuelta de la esquina. Al menos, la campaña electoral, ya que esta siempre empieza con dos años de antelación. Y no, no es que vaya a desvelar este humilde medio de provincias que Pedro Sánchez llevará a los españoles a las urnas en unas semanas porque la legislatura se ha ido al carajo. Se trata del tiempo político, siempre tan diferente al tiempo de la sociedad y de las necesidades ciudadanas. Cuentan los dirigentes populares más viejos del lugar que durante el ‘sanzismo’ (1995-2015), al acercarse el ecuador del mandato, el presidente reunía a todos sus consejeros con un único punto en el orden del día. Quien tuviera que tomar alguna decisión que pudiera soliviantar al electorado o molestar al personal tenía que tomarla entonces. El típico recorte en sanidad, el clásico tijeretazo en educación, el habitual cambio de fondos para beneficiar a un sector o a un ayuntamiento que no estaba previsto…
Dos años antes de revalidar la confianza de los ciudadanos era el momento en el que los consejeros de Pedro Sanz manchaban sus expedientes porque sabían que la memoria de los votantes es muy corta. Tiempo más que suficiente para limpiarlos y llegar con ellos inmaculados a las elecciones. ¿Resultado? Cuatro mayorías absolutas con este sistema y una última victoria electoral con la que apoyarse en Ciudadanos. No parece entonces que fuera mala idea la del Antiguo Régimen, ya que el último año consistía en convertir La Rioja en «la tierra donde nunca pasa nada» para ir inaugurando frontones, restaurando ermitas y procesionando santos de todo credo y condición.
No sabemos todavía si el alumno más aventajado del expresidente pondrá esta práctica en marcha, pero lo que sí sabemos es que en el PSOE andan en estos días con sus cambios orgánicos después del ‘conchismo’ (2019-2023). Javier García tomará el mando de los socialistas riojanos el próximo mes de febrero y por delante tiene dos difíciles tareas: crear una oposición convincente a Gonzalo Capellán (la del último año y medio apenas ha tenido repercusión) y liderar el partido de tal forma que todas las agrupaciones, incluso Logroño, quiera seguir sus pasos. Para ello, la principal incógnita a despejar es la de quién será su secretario de Organización y mano derecha. Hasta la fecha se daba por hecho que sería Víctor Moratinos (actualmente en el Ministerio de Industria y Turismo), aunque en los últimos días hay ciertos rumores en el pequeño Logroño del poder que apunta a la joven Naiara Hernáez (portavoz socialista en Haro y actualmente en la Delegación del Gobierno).
Cuando deshojemos esa margarita llegará el momento de centrarse en Logroño. García ha explicado en la entrevista que María Félez le ha hecho en este medio que dejará total libertad a las agrupaciones, pero el caso de la capital riojana siempre es especial. Con más de la mitad de los militantes en ella y con prácticamente la mitad de los votantes autonómicos en su término municipal, en realidad más bien parece una familia que está en una continua cena de Nochebuena discutiendo por la herencia del abuelo. Y alguien tiene que poner orden.
Hagamos un poco de memoria: la expresidenta Concha Andreu desahució a Pablo Hermoso de Mendoza (dimitió unos días más tarde) para colocar a María Marrodán como portavoz, pero un rocambolesco giro de los acontecimientos acabó con Luis Alonso como nueva cabeza ‘visible’ del PSOE en la capital (le ponemos comillas porque sería curioso preguntar a los logroñeses si saben quién es). Desde entonces, con el grupo municipal más echado a la bartola que un jubilado de banca con 55 años y la agrupación con su eterna división, nadie parece imponer su discurso y por eso se dan situaciones como que el propio Alonso pida prácticamente un día la cabeza del alcalde Conrado Escobar en una pica y al siguiente aparezca con él en una foto para decir que le parece muy bien el proyecto que plantea.
Los militantes del PSOE tienen que flipar (uno nunca se acostumbra por mucho que tu partido tienda siempre al histrionismo) y los potenciales votantes más. En el momento más polémico de la legislatura con la devolución de fondos europeos y las dudas generadas en algunos de los proyectos, Alonso decidió que era buena opción tenderle la mano a Escobar en vez de plantear una alternativa que pueda convencer a los logroñeses en 2027. Por suerte para Luis Alonso y el PSOE, todavía estamos en esas fechas que tan bien conocían los consejeros de Pedro Sanz para que los votantes olviden. Por desgracia para Javier García y el PSOE, las manecillas del reloj corren más de lo que parece.


