La Rioja

Yésika da una nueva vida al corazón de Corera

Yésika Martínez, frente a las instalaciones de la nueva tienda de Corera que abrirá próximamente sus puertas.

Los vecinos de Corera estaban preocupados. El pasado 31 de diciembre este pequeño municipio de algo más de 270 habitantes veía como la única tienda de comestibles del municipio cerraba. Sintieron que algo esencial se perdía en las calles del pueblo. Para muchos, especialmente las personas mayores, era más que un lugar donde comprar el pan o productos básicos: era un punto de encuentro, un espacio que daba vida al pueblo. Con su cierre, los vecinos además se han visto obligados a desplazarse a Calahorra o Logroño para realizar sus compras.

Pero cuando parecía que la situación se volvía insostenible, Yésika Martínez dio la campanada. La joven, nacida y criada en Corera, ha dado un paso al frente. Ha decidido que es el momento de dejar su trabajo y coger las riendas de la tienda, convencida de que, con esfuerzo y dedicación, puede volver a ser el corazón del pueblo. “Siempre pensé que, bien llevada, la tienda podría funcionar. El problema es que últimamente no tenía casi productos”, explica con ilusión.

Desde que comenzó a preparar la reapertura, los vecinos no han dejado de mostrarle su apoyo. “Me paran por la calle para preguntarme cuándo abrimos. Están emocionados, sobre todo la gente mayor, que necesita un sitio donde comprar sin tener que salir del pueblo”. Yésika sabe lo importante que es este gesto para su municipio. «Estos días, por ejemplo, el panadero llega a media mañana y las personas mayores tienen que esperar al frío en la calle. Como se despisten un momento, se quedan sin pan». La cosa cambiará con la apertura del establecimiento, prevista para primeros de febrero: “Cuando abra, yo misma me encargaré del pan, así que podrán recogerlo cuando les venga mejor”.

La nueva tienda ofrecerá productos que antes no estaban disponibles, como carne fresca y pescado congelado. Además, Yésika confía en que la reapertura no solo beneficiará a los más mayores, sino también a los jóvenes y a las familias que valoran tener una tienda cerca. “Sé que mucha gente seguirá haciendo la compra grande en supermercados, pero estoy segura de que vendrán para esas cosas que se olvidan o para lo que necesitan en el momento”, dice con optimismo. «Incluso para las que no puedan encontrar en esos grandes supermercados».

Yésika también ve un futuro prometedor gracias a las tradiciones festivas de Corera. “En fiestas siempre se necesita algo, y muchos me comentaron que, de haber estado la tienda abierta en las últimas, habrían comprado aquí todo lo necesario para comidas y cenas”.

El esfuerzo de Yésika es más que una inversión económica: es un acto de compromiso con su pueblo. En una España rural que lucha contra la despoblación, gestos como este son un recordatorio de que las pequeñas decisiones pueden cambiar el rumbo de un municipio. Corera no solo recuperará su tienda; recuperará un espacio donde compartir historias, donde los vecinos se encuentren y donde la vida cotidiana vuelva a tener el sabor de lo cercano. La joven confiesa que tiene muchas ganas de poder abrir las puertas de su nuevo negocio. “Sé que lo voy a dar todo para que funcione”.

De momento pide paciencia. «Estamos haciendo una pequeña inversión para dejar la tienda más bonita, la idea es abrirla a principios de febrero pero aún no sabemos el día concreto».

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