Es siempre uno de los mejores momentos del año. Las Gaunas llenas, los niños emocionados (y los padres también), el helicóptero aterrizando y Melchor, Gaspar y Baltasar apareciendo para hacer gozar a todos los asistentes. La mañana del 5 de enero siempre está llena de ilusión en todos los rincones del mundo, pero en el estadio de fútbol de Logroño, si cabe, un poquito más.


