La Rioja

La ‘cuadrilla del mostacho’: un lustro de navidades bigotudas en Logroño

Esta gente se apunta a un bombardeo. Ésta es la típica historia riojana, con la cuadrilla en el meollo del asunto. Sí, la que comienza siempre tras una primera misma frase. Es la frase, la que resulta del todo irresistible para cualquier riojano de bien: «No hay huevos». Y ya son cinco años. La cuadrilla del ‘ugly sweater’ pero a la riojana, es decir, un paso más allá para hallar nuevos límites a la chanza, el humor, el disfrute y la broma.

Claro que se ponen el jersey feo navideño, «faltaría más. El más llamativo que haya», explica Miguel, que con David I, David II, Rafa, Chuchi y Jony van a dar la nota este sábado por lo Logroño. Han quedado a las 11:30 horas en una barbería. Porque no se conforman solo con llegar el mismo jersey horrible. Van un paso más allá. «El primer año decidimos hacerlo por nuestra cuenta y la verdad que no quedó como esperábamos».

Así que acertaron hace cuatro ediciones, cuando dejaron el asunto del bigote molón en manos de un profesional. Tienen cita en Charles Barber Shop. Como desde hace cuatro navidades. «Y nos deja un bigote fantástico para disfrutar de un gran día», cuenta Miguel. Hay muchos tipos de bigotes distintos. Y están empeñados en descubrirlos todos. Pero el primero fue uno muy riojano. Se puede conocer como el bigote mexicano, el grueso, que rodea la comisura de los labios para terminar en la barbilla. «Se entiende mejor si decimos que es el que llevó Coloma para ganar el bronce en los Juegos Olímpicos», remarca Miguel.

El de Coloma, el de Dalí… el lápiz, el peludo, el de agujas, el francés, el húngaro, el romántico, el hippie, el gruñón… Hay muchos tipos de bigotes. «Hay uno que no nos atrevemos, porque no está el asunto para bromas». Se refiere al cepillo, es decir, el que te lleva a invadir países y destrozar Europa. «Nada, descartado». Esta vez apostarán por «el de los mosqueteros», técnicamente conocido como el del segundo imperio.

Se van a ir de comida… Creen en el valor de la cuadrilla, de las amistades duraderas, de llevar juntos prácticamente toda una vida. «Son más de veinte años, y lo celebramos de esta manera». Así son los buenos amigos. Y no es poco el compromiso. «A ver, a unos nos sale la barba rápida, pero otros igual están un mes y medio sin afeitarse para poder llegar listos a la cita con el barbero». Es una intervención efímera. «Unas 48 horas». Es decir, lo que dura la fiesta y la resaca. «Aunque alguno se lo deja un poco más si realmente se ve favorecido».

El antes y el después del ‘arreglo’ navideño.

Aunque tampoco se trata de tener un lío familiar. «Que llegan fechas señaladas y no es cuestión de presentarse en Nochebuena de esta guisa». Pobre madre. ¿Y sus parejas? ¿Qué opinan? «Pues que a ver si maduramos de una vez por todas». Aunque para esta enfermedad ellos tienen el remedio del bigote y la cuadrilla. Los cuarenta son los nuevos veinte y a ver si esto del bigote se va a poner tan de moda como el jersey feo navideño.

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