La Rioja

La falta de Concerta en las farmacias ‘agota’ a las familias con TDAH

La escasez de uno de los principales medicamentos para el tratamiento del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) ha generado una crisis que afecta a miles de familias en toda España, también en La Rioja. El epicentro de este problema es el medicamento Concerta, uno de los más utilizados para tratar el TDAH. Su falta de disponibilidad desde hace meses está disparando la demanda de otros fármacos de este grupo que ya empiezan también a agotarse y por lo tanto agrava aún más la situación.

Desde marzo, las dificultades para acceder a medicamentos para el TDAH han ido en aumento, alcanzando su punto máximo en octubre. No obstante, noviembre marcó un descenso en las notificaciones de faltas, con una reducción del 23 por ciento, respecto al mes anterior. Aunque las causas exactas del problema aún no han sido confirmadas oficialmente, los farmacéuticos apuntan a la falta de materias primas como uno de los factores clave. «Las familias están intentando buscar soluciones con medicamentos alternativos pero el problema es que les está costando encontrar las dosis adecuadas».

“El metilfenidato, principio activo de Concerta, es esencial en la formulación de varios tratamientos para el TDAH, y su escasez está afectando directamente a la disponibilidad de estos. Además, los cambios en las prescripciones también han incrementado la presión sobre otros fármacos del mismo grupo terapéutico”, explican desde las farmacias. «El problema es que no hay y no va a haber en mucho tiempo», aseguran algunos boticarios. En otras farmacias aseguran que a partir del mes de enero es posible que se empiecen a recibir algunas cantidades del medicamento.

Ante la falta de Concerta, muchas familias se han visto obligadas a buscar alternativas. Es el caso de Marta. A su hijo le diagnosticaron TDAH hace años. «Ya hace tiempo que es casi imposible encontrarlo, en mi farmacia me lo podían encontrar pero ante la duda de que pueda faltar definitivamente hemos cambiado a otro alternativo». El mayor problema es que «la interrupción de repente de estos tratamientos puede tener graves consecuencias», apunta. «Nos está costando mucho adaptarnos a él porque no tiene el mismo buen resultado que teníamos antes, palía la situación pero no es lo mismo», explica.

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