La Rioja

La guardería Las Luces de Haro se ‘sobra’: «Más que goteras son grifos»

Los padres que cada mañana llevan a sus peques a la Escuela Infantil Las Luces de Haro se han encontrado en la mañana de este lunes con un consejo de la directora del centro: «Si os podéis llevar a vuestros hijos, hacedlo. No hay sitio donde meterlos». Y es que el agua ha vuelto a hacer de las suyas en la guardería y la mayor parte de las aulas estaban inundadas.

Las Luces fue inaugurada en 2024 y, tal y como explica Rosa, una de las madres que lleva a sus dos hijos al centro, «a los dos años del estreno ya empezaron las goteras». Por hacer las cuentas rápido: de esto ya han pasado ocho años. «Se han ido poniendo parches, pero no soluciones. Tenemos un tejado hacia dentro, es decir, como un triángulo invertido, lo que provoca las inundaciones».

Rosa reconoce que «las goteras que ha habido durante estos años cada vez que llovía se han convertido ya en grifos, y Dios quiera que no se caiga el techo, porque es como algodón».

Los padres explican que «nuestros hijos no pueden echarse una siesta tranquilamente; ni siquiera pueden comer». Esto es precisamente lo que ha pasado este lunes. Con el comedor totalmente inundado, a los peques que se han quedado «les han dado un bocadillo de pechuga de pavo». Y es que el problema que tiene Rosa también lo comparten otras familias: «Yo no tengo abuelos con quien dejarles, y por trabajo necesito que se queden en la guardería».

Pero a las familias también les preocupan las trabajadoras del centro. «No hay derecho a que estén así. Las pobres están haciendo lo que pueden, lo intentan llevar lo mejor posible, pero no pueden».

Rosa recuerda que el año pasado «vinieron varias personas del Gobierno para reunirse con nosotros. Nos dijeron que en agosto de este año lo tendríamos todo arreglado y mira cómo estamos. Se están riendo de nosotros en nuestra propia cara. No les interesa arreglar esto. En estos casos siempre se dice eso de ‘si fueran sus hijos verás qué pronto lo arreglaban’. Queda feo decirlo, pero es la verdad».

Un problema que arrastra las instalaciones desde casi su apertura. Goteras y cubos siempre que llueve, mucho o poco. «Es vergonzoso tener a los niños en estas condiciones. Cuando no les puedes tener en un lugar y no puedes darles de comer estamos ante un problema muy grande», lamenta Rosa.

En los últimos años ya ha habido más de una concentración a las puertas del centro reclamando soluciones o alternativas «que nunca llegan». Por ello, la paciencia de los padres de Las Luces de Haro se ha agotado y han decidido «dar guerra» hasta que los bebés de 4 meses hasta los niños de 3 años puedan ir sin ningún problema a la guarde y los trabajadores puedan trabajar tranquilos.

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