La Rioja

La Lotería de Navidad no se toca, por si toca

Muchas personas llevan años jugando el mismo número en la Lotería de Navidad

Con la llegada de diciembre ya se puede empezar a hablar de la época navideña e incluso se puede empezar a comprar turrón sin que te miren raro, no como con la Lotería de Navidad. Y es que, aunque hace poco más de dos semanas que se lanzó el anuncio del sorteo de la Lotería de Navidad protagonizado por un riojano, se llevan vendiendo décimos desde hace meses: «En verano se vendieron muchos, sobre todo a gente de fuera de La Rioja. De hecho, en agosto ya teníamos puesto incluso un árbol de Navidad en el mostrador», cuenta entre risas Joaquín Calderón, gerente de la Administración de Loterías Nº2 de Logroño.

El sorteo de la Lotería de Navidad es un evento canónico que nadie quiere perderse, ni siquiera si eres un militar destinado en Irak, como es el caso de Alejandro Jiménez. Según cuenta este sevillano, que lleva cinco años en la base militar de Agoncillo, «todos los años cojo el mismo número, que es el de nuestro cuartel». Pero comenta que «si no andas rápido se acaba, por eso siempre llamo en septiembre para reservarlos». Es tan importante para él que incluso reconoce que tiene un recordatorio en el móvil.

Además, Alejandro afirma que «si cuando vengo a recogerlos veo otro número que me parezca bonito o curioso igual también lo cojo», pero que, más allá del número del cuartel, no le importa el número del décimo porque «al final es estadística, todos los números están en el bombo».

Sin embargo, son muchos quienes persiguen décimos de lotería que coincidan con algo relacionado con su entorno. Calderón cuenta que son muchos los números que separa directamente en cuanto le llegan porque sabe que tiene clientes que los cogerán: «Hay empresas que llevan viniendo cerca de treinta años y siempre cogen el mismo número, por eso les separo su número incluso antes de llamarles para contarles que ya han llegado».

Por su parte, Sonia Benito, gerente de la administración de lotería ‘El topito de la suerte’, cuenta que, al hilo del caso de Alejandro, «son muchos los policías de distintos cuerpos que vienen a por décimos que sean su número de agente». Pero asegura que hay quienes preguntan por todo tipo de números, «desde aniversarios de bodas a aniversarios de fallecimientos, pasando por los típicos capicúas o los cinco sietes, que es un número que tenemos abonado y que para agosto ya está agotado». En este afán por relacionar las cinco cifras de los boletos con algún hecho histórico, Sonia reconoce que son «muchísimos» los que han preguntado por el número de la fecha de la DANA o que terminen en veintinueve.

En cualquier caso, las administraciones logroñesas reciben a muchos turistas interesados en comprar lotería aquí. Calderón afirma que él tiene muchos clientes que aprovechan que visitan la Laurel para pasar por su administración para comprar un boleto. Sonia, por otro lado, cuenta que ha llegado a vender incluso a una chica que vive en Australia, pero que el Centro Riojano de Chile también es un cliente habitual: «Todos los años les envío boletos, y el año pasado les tocó cien euros al décimo que tuvieron que volver a enviármelos de vuelta para poder cobrárselos», relata orgullosa.

Y es que, como se puede ver, las fronteras no existen cuando hablamos de comprar y compartir los décimos de la Lotería de Navidad. Un día del año que nadie quiere perderse, incluso aunque se encuentren a miles de kilómetros de distancia.

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