Satisfecho, pero no contento. Así se ha expresado este miércoles el letrado Marcos García-Montes, tras conocer el veredicto con el que el jurado popular ha declarado a Antonio Daniel García Domínguez y Carlos Sergio Ribeiro Moutinho como culpables por el crimen de Cuzcurrita, esto es, como asesinos de Guillermo Castillo la madrugada del 2 de mayo de 2023.
El mediático abogado, que ejerce una de las acusaciones particulares en el procedimiento -en representación de la hija de la víctima- ha sido tajante al defender que «la sentencia debe ser de prisión permanente revisable, lo obliga el artículo 68 de la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado». Algo en lo que ha confrontado con la petición de penas de la Fiscalía, que entiende que esta condena no cabe porque, aunque el jurado popular defiende (por unanimidad) la vulnerabilidad de Guillermo (de 78 años), «se debe tener en cuenta en relación con la expectativa de edad media en España, que ronda los 80 años».
García-Montes considera esta postura de la fiscal como «una obsesiva idea» y subraya que, «una vez terminada la lectura del veredicto, las partes deberán pedir las penas acordes a lo que se ha dicho en el veredicto». «Si la fiscal quiere recurrir, que recurra, pero lo que no puede es cuestionar lo que se ha dicho muy claro, por unanimidad, en el veredicto: vulnerabilidad por edad y vulnerabilidad como consecuencia de la grave enfermedad que tenía Guillermo». «Eso no hay quien lo salve,y nos obliga a todas las partes a pedir la prisión permanente revisable», ha añadido.
A este respecto cabe recordar que, aunque la prisión permanente revisable la solicita también la otra acusación particular (que ejerce el despacho Gil Palacios de Miranda de Ebro en representación del otro hijo de la víctima), la Fiscalía pide para los acusados 27 años de prisión (con nueve meses adicionales para Antonio por reincidencia), mientras que las defensas reivindican la pena mínima por los delitos de asesinato y robo con fuerza.

Marcos García-Montes, entre la hija de Guillermo Castillo (izquierda) y la abogada Marta Castellanos (derecha). FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Por ello, Marcos García-Montes ha insistido en que «el juez, que lo ha hecho muy bien y al cual felicito, está atado por un veredicto de unos jueces que son soberanos e imparciales». «No se puede discutir la función del jurado», ha subrayado, agradeciendo a sus miembros que «han transmitido su pésame a la familia de Guillermo, cosa que no ha hecho ninguna de las partes».
Un procedimiento que no termina aquí
Más allá de que al juicio por el crimen de Cuzcurrita le resta aún un paso crucial, su sentencia, Marcos García-Montes no está satisfecho con la verdad judicial que emanará de la misma. Al menos, no totalmente satisfecho, ya que sigue manteniendo que Antonio y Carlos actuaron como sicarios en un plan que implica a más actores ajenos al procedimiento que ha llegado a la Audiencia Provincial.

Marcos García-Montes y Marta Castellanos, flanqueados por la Guardia Civil en Cuzcurrita. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
«Este veredicto supone enjuiciar unos hechos que en su día la jueza de instrucción quiso cortar y se quedaron ahí», ha manifestado el letrado, subrayando que «en este juicio ha quedado muy claro que hay un supuesto encubridor, coautor necesario, que ya salía en el procedimiento (alude al propietario del ‘narcopiso’ de Lardero al que acudieron los acusados antes y después de matar a Guillermo), dos personas que son encubridoras y la participación de tres personas más, como mínimo».
Por ello, recalca que «vamos a pedir la reapertura del procedimiento una vez que la sentencia sea firme», ya que contra el fallo que emita la Audiencia Provincial cabe recurso y podrá ser modificado por el Tribunal Superior de Justicia de La Rioja o por el Tribunal Supremo. Cabe suponer, de este modo, que cuando se cierre este capítulo del crimen de Cuzcurrita se abrirá un nuevo episodio, en el que el mediático letrado quiere demostrar que Antonio y Carlos, lejos de actuar en solitario para hacerse con un jugoso botín, formaron parte de un macabro plan mucho más amplio y que implica a nuevos actores en escena.


