El juicio por el conocido como crimen de Cuzcurrita encara, ahora sí, su último episodio. Los nueve miembros del jurado popular (cinco hombres y cuatro mujeres) ya se encuentran aislados e incomunicados para debatir el rol de los dos acusados (Antonio G. D. y Sergio R. M.) en el asesinato de Guillermo Castillo (de 78 años) durante la madrugada del 2 de mayo de 2023 en Cuzcurrita del Río Tirón.
El magistrado de la Audiencia Nacional, Ricardo Moreno, ha entregado este martes al jurado el objeto del veredicto para que sus miembros dictaminen la culpabilidad o no culpabilidad de los reos en cada uno de sus puntos, además de argumentar el sentido de cada votación. Un procedimiento que en los últimos juicios celebrados en La Rioja bajo la fórmula del jurado popular (como el ‘Caso Álex‘, el ‘Caso Carolina‘ o el ‘Caso Profesor‘, por citar solo tres ejemplos) se ha demorado entre 48 y 72 horas, por lo que el veredicto podría ser una realidad antes de que expire la presente semana.
Una vez el jurado emita ese veredicto y las partes personadas en la causa (Ministerio Fiscal, dos acusaciones particulares y las defensas de cada uno de los imputados) modifiquen sus peticiones de penas si lo estiman oportuno, el magistrado ya dispondrá de todo el material necesario para poder dictar sentencia por el crimen. Un trámite que, teniendo de nuevo en cuenta los precedentes más cercanos con jurado popular, suele dilatarse entre tres y cuatro semanas, por lo que la sentencia se publicará previsiblemente antes del final de año.

Antonio G. D. (izquierda) y Carlos R. M. (derecha), acusados en el crimen de Cuzcurrita. FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.
Tres teorías sobre un macabro crimen
Cabe recordar que durante la maratoniana sesión de este lunes -en la que las partes elevaron durante diez largas horas sus conclusiones definitivas sobre el procedimiento- se defendieron hasta tres teorías diferentes sobre lo ocurrido en Cuzcurrita la noche de autos. Por un lado, tanto la Fiscalía como la acusación particular que representa los intereses del hijo de Guillermo consideran probado que Antonio G. D. (de 54 años de edad) y Carlos R. M. (38 años) son los autores materiales del asesinato. En cambio, el resto de partes arroja dudas sobre la instrucción policial y abrazan la posibilidad de que en el crimen hubiera implicados personas ajenas al presente procedimiento penal.
Quien más ha insistido sobre esta teoría es la acusación particular que representa los interses de la hija de Guillermo, que ejerce un Marcos García-Montes que ya ha anunciado que solicitará una pieza separada para abrir la investigación con la que pretende incriminar -en calidad de coautor necesario o encubridor- al propietario del ‘narcopiso’ de Lardero al que acudieron los acusados antes y después del asesinato de Guillermo.
La tesis de otros actores implicados en el crimen la respalda también la defensa de Antonio, que mantiene que en el crimen de Cuzcurrita «o solo actuó una persona o actuaron dos personas y uno no fue Antonio». Por su parte, la defensa de Carlos descarga sobre Antonio la autoría del asesinato, sin descartar la participación de más personas que no figuran como incriminadas en la causa.
A falta de conocer los detalles del veredicto, la Fiscalía mantiene la pena de 27 años de cárcel para cada uno de los acusados, mientras que las acusaciones particulares elevan su petición hasta la prisión permanente revisable, a tenor de la alevosía con que asesinaron a Guillermo Castillo y a la vulnerabilidad de la víctima. En cambio, cada una de las defensas solicita para su representado la libre absolución, al no considerar probado que sus clientes participaran de forma activa en el crimen de Cuzcurrita.


