La Rioja

Santo Domingo remonta la crisis de las escuelas de hostelería

La Escuela de Hostelería llevaba, hasta este curso, diez años perdiendo alumnos

Los grados de Formación Profesional de Hostelería están perdiendo alumnos en toda España. Existen, según los especialistas, dos causas fundamentales. La primera es lo poco atractivo de un sector en el que se meten muchas horas, especialmente en momentos en el que el resto de los trabajadores disfrutan de su ocio y que en términos generales está mal pagado. La poca atracción hacia el sector es evidente entre la gente más joven. La segunda causa es la amplia oferta de puestos de trabajo que ofrece la falsa percepción de que no hay que formarse para poder encontrar un empleo.

Así era desde hace casi de una década también en la escuela de Hostelería de Santo Domingo de la Calzada. Si en el curso 2015-2016 se habían inscrito a la escuela un total de 287 alumnos, las cifras habían bajado año a año hasta llegar a los 159 que se matricularon el curso pasado.

«Cuando llegamos al Gobierno nos dimos cuenta de que la Escuela de Hostelería de Santo Domingo perdía alumnos curso tras curso». Es Daniel Marín, director general de Formación Profesional en La Rioja. «Entonces nos pusimos a trabajar para detectar qué estaba pasando y para intentar revertir la tendencia». La escuela, que se creó hace 40 años, y que tiene una alta reputación en todo el país estaba sufriendo las mismas consecuencias que otras escuelas del resto de España. Todo ello «a pesar de que han sido muchos profesionales con estrellas Michelín los que habían estudiado en ella».

El objetivo era recuperar alumnado. «Así que empezamos con un fuerte trabajo en promoción y divulgación». Una labor que ha arrojado sus primeros frutos. «Este curso hemos roto la tendencia y hemos pasado de los 159 alumnos del año pasado a los 182 de este año». El primer año que aumentan los alumnos del centro en la última década.

Además también se ha trabajado en la recepción de fondos. «Hemos recibido este año un millón de euros que hemos dedicado al aula inmersiva, a mejorar el material del taller de coctelería con una de las mejores maquinarias del mundo y a mejorar la red de agua caliente, la calefacción y las cámaras frigoríficas».

Entre las causas de que la Escuela de Hostelería de Santo Domingo haya perdido alumnos durante estos años, Marín achaca además de a las que afectan al resto de escuelas en el ámbito nacional algunas que han incidido en el centro de manera particular. «Desde hace algunos años se han abiertos escuelas similares a la de Santo Domingo en muchas ciudades cercanas como Pamplona, Vitoria o incluso Miranda de Ebro». Una situación que ha provocado que muchos alumnos de estas zonas que antes llegaban al centro riojano y ahora se quedan en sus propias localidades.

Además, «hay que tener en cuenta también que el problema de la despoblación afecta teniendo en cuenta que nuestra escuela se encuentra en un municipio pequeño». Cada vez son menos los alumnos que quieren estudiar en un centro ubicado en zonas despobladas.

Aún así para todos aquellos que creen que no es necesario formarse para trabajar en la hostelería, Marín es claro. «Es un sector en el que la demanda de trabajadores es tremenda y que teniendo formación es posible un crecimiento profesional como el que están consiguiendo los alumnos de la escuela». Por eso para el centro es tan importante «dignificar el sector e insistir a los jóvenes en el potencial que tiene si va acompañado de formación».

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