Uno de los objetivos del Centro Integral de Neurorrehabilitación y Neurodesarrollo CINN Rioja es que los pacientes se sientan como en casa, especialmente cuando se enfrentan a una enfermedad. Cada paciente vive su situación de una manera muy diferente. Sus vivencias dependen del tipo de enfermedad que padecen, de su personalidad o del apoyo familiar y social que tenga.
En esta clínica multidisciplinar conocen bien estas circunstancias y Carmen Iglesias, miembro del equipo CINN Rioja, hace frente cada día a ese temor que surge al escuchar la palabra “neurólogo”. Intranquilidad, miedo, desasosiego… ¿Tendré un trastorno grave, irreversible, degenerativo? Pero ahí está Carmen, con su sonrisa, amabilidad y su bata blanca; pero, fundamentalmente, con su claridad a la hora de hablar y su empatía.
Asturiana afincada en Logroño, no puede negar sus raíces. Su acento la delata y, a través de él, nombra los síntomas, atina con un diagnóstico que no siempre nos han “impuesto” correctamente o administra un tratamiento farmacológico. Carmen explica al paciente qué enfermedad tiene, el proceso por el que va a pasar, lo que debe esperar; intenta aclararle el porqué de su dolencia, las precauciones que pueden tomarse o qué hacer si vuelve a ocurrir. Ese es el papel de la doctora Iglesias en CINN Rioja.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
“Hay personas que llegan con un diagnóstico y otras sin nada”. Ahí entra en juego Carmen. “Lo primero que hay que hacer es saber a qué nos enfrentamos, así que pedimos pruebas como punciones, resonancias, ecos y análisis”.
Una vez que los resultados son claros, la doctora Iglesias se sienta con el paciente y con la familia, porque “en la mayoría de los casos la frustración es compartida”. Los casos más repetidos que pasan por la consulta de Carmen tienen que ver con ictus, párkinson, alteraciones en la marcha, alzhéimer o cefaleas.
“Es horroroso intentar hacer una vida normal viendo que no se puede, y eso afecta tanto al paciente como a la familia. Tampoco es bueno achacar los síntomas a otra patología”. En los casos de demencias como la enfermedad de Alzheimer, es difícil explicar al paciente lo que le espera, por ello la neuróloga de CINN Rioja hace hincapié en la importancia de que los familiares tengan información, conozcan pequeños trucos del día a día para no agotarse tanto y tengan las herramientas necesarias para hacer frente a lo que les espera.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.
Carmen insiste en que lo importante es hablar con los pacientes, por ejemplo, en otras patologías como las cefaleas. “Ni te imaginas la diferencia que hay entre los pacientes que saben lo que tienen y los que no. Es gente mucho más empoderada, que vive con más tranquilidad porque sabe reconocer los síntomas y cómo actuar ante ellos. Sabe cuándo tiene que ir a Urgencias o cuándo puede esperar; cuándo y cómo ajustar la medicación”.
La doctora Iglesias comenta que “ya vemos como algo normal los dolores de cabeza, pero no dejaré nunca de repetir que esta aflicción no es normal”. Lo primero que hace esta neuróloga es explicar la diferencia entre cefaleas y migrañas, y con un ejemplo simple lo deja muy claro: “Cuando tienes migrañas odias el mundo y es mucho más limitante que una cefalea tensional”. No hay que sufrir porque “en mi familia todos tienen dolor de cabeza o porque ya me he acostumbrado a vivir así. No. Hay que preguntarse cuántos días dejas de hacer cosas que tú quieres hacer. El trabajo no vale, porque nos forzamos en ir, pero, ¿cuántas veces dices que no a un cine, a un café con amigos o a una cena? Y esto hay que tratarlo”.
Porque ella está para todo y para todos. Andrea Lazcano, neuropsicóloga y directora de CINN Rioja, reconoce que hay muchas ocasiones en las que “busca” a Carmen, como para reajustar el tratamiento de algún paciente que está en rehabilitación, pedir las pruebas necesarias para dar con la tecla correcta o para consensuar cómo avanzar en algún caso que puede enquistarse, por ejemplo.
Además, en los últimos tiempos, las puertas de CINN Rioja se abren cada vez en más ocasiones para recibir a adultos con TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad). Los datos muestran que el TDAH en adultos se ha disparado. “Muchos de ellos se reconocen ahora en sus hijos y dicen ‘si es que es igual que yo cuando era pequeño’”.
El problema es que muchos adultos padecen la enfermedad sin haber sido diagnosticados cuando eran niños y han crecido con todos los síntomas. Aunque han aprendido a convivir con ellos desarrollando nuevas habilidades para compensar el déficit, otros, sin embargo, han llegado a pensar que son un auténtico desastre: “Van perdiendo un trabajo tras otro, llegan problemas de adicciones. Cuando les contamos lo que les pasa y les tratamos, comprenden que no son ningún desastre, simplemente tienen una dificultad”.
Joven, pero con experiencia y amor por su profesión, Carmen reconoce que le encanta contribuir a mejorar la calidad de vida de sus pacientes, “porque para eso estamos aquí”.
Viejas nuevas conocidas
Hasta CINN Rioja llegan pacientes con daño cerebral adquirido (como ictus, traumatismo craneoencefálico, tumores o epilepsia), enfermedades neurodegenerativas (por ejemplo, alzhéimer, otras demencias, esclerosis múltiple, párkinson o ELA), lesiones medulares, enfermedades raras y todo lo que tenga que ver con una alteración del sistema nervioso. Aunque también atienden a hombres y mujeres con cefaleas y migrañas o adultos con TDAH, entre otras muchas dolencias neurológicas.

FOTO: Fernando Díaz/ Riojapress.


