Tres son los puntos calientes que tiene el alcalde de Logroño en su ‘batalla’ contra el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible después de que éste haya hecho llegar al Consistorio logroñés la desestimación definitiva a las alegaciones presentadas: el voladizo ciclipeatonal de la A-13, el carril bici de Avenida de Portugal y el proyecto de la calle Sagasta.
Porque el Ministerio ya lo ha dejado claro: los cambios realizados en esos tres proyectos de movilidad planteados por el anterior equipo de gobierno no cumplen con lo solicitado para recibir las ayudas de los fondos europeos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y por lo tanto sólo quedan tres opciones: acudir a la vía judicial, devolver el dinero recibido además de la penalización recogida en las bases o restituir los proyectos iniciales.
Cualquiera de las tres supondrá un coste para las arcas municipales tal y como ha pasado ya en otros municipios como Calahorra cuya renuncia a proyectos de este plan supuso la devolución de las ayudas y un porcentaje de penalización.
¿Cuánto dinero?
En este punto cabe destacar que el importe que debería devolver el Ayuntamiento de Logroño aún no está claro. El proyecto total (con 10 actuaciones) supuso un montante total de ayudas de 6,5 millones de euros, pero sólo el Ministerio sabe a estas alturas si el Consistorio tendría que devolver la cuantía total o sólo la de los proyectos no ejecutados y, ellos serán también los encargados de valorar el grado de incumplimiento que derivaría en posibles penalizaciones que podrían hasta triplicar el dinero solicitado.

Esto depende de muchos factores. Así, el Consistorio logroñés tiene hasta diciembre de este año para ejecutar (o no) las obras y entonces deberá presentar una justificación de cada una de ellas. Será entonces cuando el Ministerio tome una decisión sobre las cuantías de las devoluciones y las penalizaciones.
Y es que estas ayudas enmarcadas en la Agenda Urbana y Social (con fondos europeos tras la pandemia) eran subvenciones por concurrencia competitiva, o lo que es lo mismo, se subvencionaba el mejor proyecto y suponía que otras ciudades se quedasen sin dinero.
A pesar de ello, y de que se sabía que el incumplimiento de los proyectos suponía la pérdida del dinero recibido, los cambios en éstos estaban incluidos entre las promesas electorales del ahora alcalde de Logroño, Conrado Escobar, que ganó las municipales con mayoría absoluta
Conexión ciclista y peatonal de la zona industrial a través del puente A-13
En cuanto a la conexión ciclista y peatonal de la zona industrial a través del puente A-13, el Ayuntamiento alegó desde un principio que el carril bici realizado por el Gobierno de La Rioja resolvía mejor la movilidad. Incluso la portavoz del Gobierno local, Celia Sanz, anunció en su día que se devolverían los 339.000 euros de fondos europeos.

FOTO: Álvaro Foncea.
A pesar de ello, en el informe, el Ministerio señala que el acceso ciclista propuesto por el Gobierno de la Rioja (carretera LR-131) y el acceso inicialmente propuesto por el Ayuntamiento (A-13) tienen distintas funcionalidades y atienden a demandas diferentes.
El proyecto consistía en facilitar el acceso tanto peatonal como en bicicleta a los dos lados del Ebro por el puente sobre la A-13 a través de un voladizo. Un proyecto que pretendía estimular «la movilidad sostenible y segura”, que se dejó licitado y que sólo quedaba adjudicarlo.
Eje Ciclista Este-Oeste (Avenida de Portugal)
En el caso del proyecto del Eje Ciclista Este-Oeste, el ‘jaleo’ lo tiene Conrado Escobar con la zona de Avenida de Portugal. Fue una de sus promesas electorales (foto mediante con hosteleros de la zona) y sin aviso al Ministerio revirtió todo lo realizado allí a las pocas semanas de su investidura. Las máquinas entraron y el carril bici desapareció para siempre.
El recorrido ciclista pasará ahora por cuatro calles peatonales muy cercanas a la zona: Daniel Trevijano, Siervas de Jesús, Bretón de los Herreros y Once de Junio. Pero eso no es para lo que de dieron los fondos europeos.

Ahora el Ministerio dice que dejar de ejecutar ese tramo del carril bici segregado en Avenida de Portugal «ha generado daños a terceros» al plantear un itinerario ciclista que incumple la guía de calidad, porque toma espacio de zonas dedicadas a tránsito peatonal. De haber sido así, la actuación hubiera podido recibir una menor puntuación por lo que otras ciudades que competían por esos proyectos han podido ser perjudicadas.
Remodelación de calle Sagasta para creación de plataforma de coexistencia
El diseño inicial -planteado por el anterior equipo de Gobierno (PSOE, Podemos y PR+)- planteaba una plataforma única a lo largo de toda la calle Sagasta, desde el Puente de Hierro hasta el Paseo del Espolón, pero con el cambio en el Ayuntamiento tras las elecciones municipales, los nuevos mandatarios apostaron por acotar el área con una única plataforma entre Hermanos Moroy y la calle Carnicerías. En esos 120 metros de tramo la prioridad será peatonal y los vehículos tendrán limitada su velocidad a 20 kilómetros por hora.
En Ruavieja y Muro de la Mata se construirán las puertas de entrada, que instan a que los vehículos entren a velocidad reducida y actúan como ‘recordatorio’ -tanto físico como visual- de que los vehículos acceden a una zona singular en la que no se circula como en las vías tradicionales. Por si algún conductor no ‘captase la indirecta’, el proyecto se completa con la colocación de cámaras y radares ‘pedagógicos’ (no disparan, pero muestran caras sonrientes o enfadadas en función de la velocidad) en ambos sentidos.

En el tramo comprendido entre las calles Carnicerías y Marqués de San Nicolás las aceras se ensancharán hasta los 1,80 metros para adecuarse a la normativa actual de accesibilidad. Otra de las novedades en la vía será la colocación de bolardos, jardineras colgantes y elementos de protección para proteger los umbrales de los portales de los aparcamientos indebidos.
El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Logroño desestimó las obras planificadas para la calle Sagasta y rompió el acuerdo con la empresa adjudicataria para sustituirlas por un proyecto «menos traumático».
Aquí el Ministerio entiende que no hay «causa sobrevenida» porque eran «situaciones ya conocidas» por el gobierno municipal. Sin embargo, el equipo de Conrado Escobar justificó en el ahorro los cambios realizados pero se demostró que los nuevos trabajos suponían un mayor importe.


