La Unesco ha seleccionado el proyecto de la Fundación San Millán de la Cogolla ‘Un paisaje benedictino’ para formar parte de su programa ‘Voluntarios del Patrimonio Mundial 2024. Trabajando por el futuro’.
El consejero de Cultura, José Luis Pérez Pastor; y la coordinadora general de la Fundación San Millán, Almudena Martínez, han visitado este lunes a los catorce jóvenes que participan como voluntarios en ‘Un paisaje benedictino’, que fue uno de los 90 seleccionados entre los 2.900 proyectos que se presentaron al programa de la Unesco.

Estos jóvenes realizan sus estudios de especialización en diferentes áreas relacionadas con el patrimonio cultural y, de ellos, seis proceden de Chile, México, Estados Unidos, Italia y Reino Unido y el resto son de Andalucía, Cataluña, Aragón y Madrid.
Este es el cuarto año que la Fundación San Millán de la Cogolla forma parte de esta iniciativa de la Unesco, ha recordado el Gobierno regional en una nota.
En las tres convocatorias anteriores, una treintena de jóvenes, procedentes de 15 países de los cinco continentes, participaron en los programas, que, en 2021 y 2022 se centraron, con el lema ‘Un muro que nos une’, en el muro histórico que rodea el conjunto monástico de Yuso.

El proyecto de 2023 se focalizó en el paisaje monástico, que se continúa en 2024 y con el que se pretende alcanzar los objetivos fundamentales del programa educativo ‘Emilianensis’ de la Fundación.
Se trata de un programa de investigación, protección y difusión de los bienes y valores patrimoniales que integran el paisaje cultural configurado en torno a los monasterios emilianenses de Suso y Yuso, declarados Patrimonio de la Hunamidad.

El Gobierno riojano ha recordado que el conjunto monástico no sólo consiste en los propios edificios religiosos, dado que también comprende una variedad de edificios y unidades más pequeñas.
Ello da testimonio del hecho de que los monasterios no eran únicamente lugares para la vida religiosa, sino también centros económicos que tenían relevancia para toda la región.
El conjunto incluye establos, graneros, otros edificios vinculados a la actividad agropecuaria, un nevero, una calera, varios molinos y viviendas, por lo que el proyecto tratará de analizar e interpretar el valor cultural del sistema patrimonial territorial originado por los monasterios.

Durante el desarrollo del programa se realizan actividades en las que colaboran vecinos del municipio, a título individual o a través de asociaciones, con los jóvenes voluntarios profesionales del patrimonio cultural.
Los vecinos actúan como informadores y formadores de los jóvenes, a quienes transmiten el conocimiento sobre su patrimonio material e inmaterial; y los voluntarios documentan este conocimiento y lo incorporan a sus trabajos de investigación.


