El periodista gastronómico David Farley (Iowa, Estados Unidos, 1971) ha regresado una vez más a la tierra con nombre de vino. Y lo hace encantado. Porque este viajero incansable, este periodista de viajes, solo regresa a esos lugares en donde le han tratado bien. Además, ha participado este miércoles en el primer Foro Origen de NueveCuatroUno.
Hace ocho años descubrió La Rioja, que ha reflejado perfectamente en sus artículos para ‘The Washington Post’, ‘The New York Times’ y ‘The Wall Street Journal’, entre otros medios. Y tiene claro cuál es el potencial de La Rioja con respecto a posibles competidores. «La hospitalidad riojana es la clave», ha indicado durante su conferencia en este foro de enoturismo. «Viajo mucho por el mundo, y solo vuelvo a esos lugares que tienen una acogida calurosa». Y es la cuarta vez que visita esta región, después de casi una década de su primera visita.
Pone dos ejemplos para explicar el tesoro que tiene La Rioja. «Georgia es un país fantástico, que tiene rincones espectaculares, pero que no lo conoce mucha gente. Sin embargo, lo más importante es que saben que cada visitante es un tesoro y lo cuidan al máximo». O Serbia. «Tenemos la idea de la guerra de los Balcanes. Es una idea que debemos ir superando. En cuanto se conoce este país, todo eso se olvida. Cruzas la mirada con cualquier serbio, y a los diez minutos ya están compartiendo aguardiente con ellos. Pasa siempre. Sin embargo, cruzas el Danubio, visitas Croacia, y no te saluda nadie». Y eso, para este periodista de viajes, marca la diferencia.
Recuerda su visita a la Cueva del Chato, un restaurante en Canillas de Río Tuerto. «Nos recibió una mujer maravillosa, muy cariñosa. Rápidamente se aprendió todos los nombres de los que estábamos en la mesa». Eso marcó a Farley, aunque le sorprendió aún más que «tiempo después volvió mi cuñada, y la señora se acordaba de ella, su nombre, y sabía incluso lo que habíamos pedido». Para Farley, estos gestos marcan la diferencia, entre los lugares que se visitan y a los que se vuelve.

«Está claro que La Rioja elabora uno de los mejores vinos del mundo. Yo no sé mucho de vino. No escribo sobre vino. Escribo sobre la cultura de una región, sobre sus gentes, sus costumbres, su gastronomía… Y esta región tiene aquí un gran potencial, porque es mucho más que vino», ha señalado.
Destaca que «la gente en La Rioja es muy hospitalaria». La sorprende que «me digan cariño», también otra expresión muy de aquí: «Morrete». Para la mentalidad de un estadounidense, «jamás pensé que la nariz del cerdo podía ser un término que denota afecto y cercanía». Para este periodista, «La Rioja destaca en estas cosas que no son memorables, destaca en esas pequeñas cosas que sin duda marcan la diferencia». «Es algo que existe aquí», apunta Farley. «La hospitalidad riojana no se puede inventar en la oficina de turismo», remarca. «La hospitalidad riojana está en el alma de los riojanos. No se puede fabricar. Forma parte de la cultura». Por eso, «los turistas vienen a La Rioja por el vino, pero regresan por la hospitalidad».


