El 2021 no será recordado como el mejor año para la UD Logroñés, ni mucho menos. Los blanquirrojos lo comenzaron en Segunda División, con cinco puntos sobre el descenso. Doce meses después, el equipo se encuentra una categoría por debajo, fuera de los puestos de playoff, inmerso en una mala dinámica y con muchas dudas. El coronavirus mantuvo a la afición fuera del terreno de juego hasta septiembre y lo que es peor: no pudieron ver ni un solo minuto del regreso del fútbol riojano a una liga profesional en veinte años. Maldita pandemia.

Logroñés-Mirandés / Foto: LaLiga
Solo horas después de las campanadas, todo empezó de la mejor forma, con una victoria frente al Mirandés (2-1) en un césped nevado hasta horas antes. ¿Año de nieves, año de bienes? Pues ni de lejos. Pese al triunfo, la dinámica a largo plazo no era la mejor. La derrota en Zaragoza (2-0) y los empates a nada frente a Oviedo y Sabadell daban cuenta del principal problema del equipo: no tenía gol. Y su técnico, por entonces Sergio Rodríguez, se hartaba de decir que los suyos debían estar al 100% o «les podían pasar por encima».
El mercado invernal trajo la llegada de Nano Mesa, Dani Giménez y un Dani Pacheco fuera de ritmo competitivo. Meses antes había llegado Van La Parra, aunque duró menos que la alegría en casa de un pobre y causó baja el último día de mercado, junto a Álvaro Arnedo. Los blanquirrojos entraron en barrena a partir de febrero. De hecho la victoria tardó en llegar tres meses, hasta el 3 de abril. Entre ello, una racha horrible de 6 puntos de 39 posibles. Pese a todo, el equipo no caía todavía al descenso.

Foto: La Liga SmartBank
Equipos como el Sporting (0-4) o el Espanyol (4-0) arrasaron a los riojanos. En otras ocasiones, las derrotas dolieron más, por la mínima: frente al colista Alcorcón (1-0), frente al Mallorca o el Málaga (0-1). La escuadra riojana era además, incapaz de conservar sus ventajas, perdiendo cuatro puntos claves en Lugo y Albacete (1-1), pese a adelantarse. Dos partidos clave para la permanencia. Salvo partidos concretos, la UD Logroñés siempre competía, pero nunca conseguía el premio completo.
Pese a los resultados, el juego fue mejorando poco a poco, bajo el timón de un Iñaki clave en ese tramo. Tras caer frente al Espanyol, el equipo se levantó frente al Zaragoza (1-1). Andy adelantó a los riojanos, pero los maños volvieron a equilibrar. Y todavía más cruel iba a ser la visita a la Ponferradina (2-2). Un doblete de Iñaki adelantó a los visitantes, pero los bercianos igualaron. Otro jarro de agua fría. Hasta que Iñaki, frente al Tenerife, abrió un claro de luz en medio de un túnel interminable (victoria 1-0). Sábado de resurreción.

Foto: UD Logroñés
Y todavía más con el triunfo en Miranda, con gol de Olaetxea (0-1). Ocho finales para la conclusión y cuatro puntos de margen con el descenso. Llegaba el tramo más decisivo. El Cartagena venció en Las Gaunas (0-1) y en su siguiente comparecencia, el equipo no pasó del empate en Castalia (0-0), pese a tirar dos veces al poste. Aquello supuso un duro golpe, ya que el calendario no tenía piedad: Girona en casa, Leganés fuera, Fuenlabrada en casa, Almería fuera y Las Palmas para cerrar.

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Aunque la afición no podía acudir a las gradas, sí que se organizaron recibimientos para insuflar ánimos al equipo en los aledaños del campo. Bengalas, pasillos humanos al paso del autobús, bufandeo y cánticos. Por fortuna, los resultados no acompañaban. La UD Logroñés no compitió demasiado frente a Girona (1-4) y Leganés (3-0). Sí venció al Fuenlabrada a falta de tres jornadas (1-0), aunque la siguiente derrota en Almería complicó muchísimo las cosas (2-1).
Todo se iba a decidir en la última jornada, el 30 de mayo. La plantilla debía ganar a Las Palmas y esperar un tropiezo de Alcorcón y/o Lugo que no llegó. Antes del encuentro, la afición dio la bienvenida a los suyos con bengalas y fuego. Desafortunadamente, no sirvió de nada. Aridai dio la victoria a los canarios (0-1), consumando así el descenso de los blanquirrojos a Primera RFEF, tras quedar antepenúltimos con 44 puntos, 17 en la segunda vuelta.

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En verano, llegó un giro de timón total. Lasheras abandonó la dirección deportiva, sustituido por Manu Franco. Sergio Rodríguez también dejó el banquillo más de cuatro años después y Mere Hermoso le reemplazó. Revolución completa en una plantilla donde solo Iñaki, Andoni López, Jaime Sierra y Ousama Siddiki continuaban. Turno para muchísimos fichajes: Serantes y Miralles en portería, Rueda, Herrando (cesión), Tekio y Paolo Medina en defensa, David Ramos y Castellano en el centro del campo o Guarrotxena, Dubasin (cedido), Alfaro y Aridane en ataque.
El objetivo no era otro que retornar al fútbol profesional, en una Primera RFEF que premiaba al primero con el ascenso directo, mientras los clasificados del segundo al quinto jugarían playoff. La subida de nivel era más que evidente con equipos como el favorito Deportivo, el Racing, el Rayo Majadahonda o el Badajoz como teóricos rivales para el ascenso. Todo arrancó de nuevo con un derbi frente al Calahorra (0-0) y en el primer partido en casa, con la afición en las gradas 545 días después, una gran victoria frente al Racing (1-0).

La vuelta del público a Las Gaunas
Para la memoria de los aficionados quedará ese rugido del público al ver rodar el balón. Gallina en piel. Guarrotxena marcó el primero de la temporada y Dubasin se ganó a la grada muy rápido. La goleada en Zamora desató la ilusión (1-4) y la senda siguió frente al Real Unión (1-0). Llegó Lezama, una plaza siempre difícil para los riojanos (derrota 3-1). Ahí empezó una racha de altibajos: victoria frente al Sanse (1-0), derrota frente a la SD Logroñés (0-1) y un empate frente al DUX (2-2), con remontada en la segunda mitad.
Después llegó el tropiezo frente al Talavera (1-0) y una victoria de oro, conseguida en el añadido frente al Celta B (0-1). Y por fin, llegó el esperado partido frente al Deportivo (0-1). Gol de Miku que alejó el liderato. Siete días después, tres puntos claves en El Vivero (1-2). Parecía que esta victoria podría ser un punto de inflexión positivo, pero no fue así. Empatar frente al colista Tudelano (0-0) no trajo buenas sensaciones, aunque el triunfo sufrido frente al Valladolid Promesas (3-2) volvió a tranquilizar la situación.

Foto: UD Logroñés
Diciembre, en cambio, ha sido para olvidar con cuatro derrotas para los blanquirrojos. La primera, frente al Llanera en Copa, a las primeras de cambio. Y tres más en liga: Rayo Majadahonda (1-0), Extremadura (1-3) y Unionistas (4-0). Debilidad defensiva, incapacidad para controlar regularmente los partidos y falta de gol. No son los mejores ingredientes para tomarse el turrón y las campanadas. Ojalá que 2022 sea mucho mejor.


