La Rioja

Lugares para refrescarse antes de que abran las piscinas

Sin mar, pero con siete ríos, siete valles y unos cuantos rincones donde estos días de calor se llevan bastante mejor. La Rioja vuelve a mirar estos días hacia sus pozas, embalses, cauces y zonas de sombra en pleno episodio de calor, justo cuando buena parte de las piscinas municipales todavía no ha abierto sus puertas. El termómetro aprieta antes de tiempo y, mientras llega la campaña oficial de baño en muchos municipios, la naturaleza riojana empieza a ejercer de refugio.

Desde presas hasta embalses, pasando por pozas, cascadas y pequeños remansos, la comunidad guarda alternativas perfectas para disfrutar con amigos o en familia cuando el calor obliga a dos cosas muy sencillas: buscar una buena sombra o lanzarse al agua sin pensarlo demasiado. Aunque hay recovecos menos conocidos y todavía poco explotados, no faltan lugares accesibles y habituales para quienes buscan un chapuzón sin esperar a que abran las piscinas.

– La fuente de chorros en Arnedo

No todo pasa por coger el coche o buscar una poza escondida. En Arnedo, la fuente de chorros de la Plaza de España vuelve a funcionar como una alternativa urbana, gratuita y muy cómoda para refrescar a los más pequeños en pleno centro de la ciudad. Hasta el final del curso escolar estará activa de lunes a viernes entre las 18.00 y las 20.00 horas, con pases de 15 minutos, mientras que los fines de semana funcionará en horario de mañana y tarde. A partir del 24 de junio, ya con las vacaciones escolares, ampliará su horario y también se encenderá por las mañanas, de 12.00 a 13.30 horas, con activaciones cada media hora. Los lunes permanecerá apagada por la celebración del mercadillo semanal.

– Pozas de Viguera

A poco más de 20 kilómetros de Logroño se encuentra uno de los enclaves más frecuentados del verano riojano. Rodeadas de árboles y con el río Iregua como protagonista, las pozas de Viguera ofrecen una zona de baño natural muy agradecida en los días de calor. Su gran poza central suele reunir a familias, grupos de amigos y algún valiente dispuesto a lanzarse desde las rocas. Para llegar, hay que tomar un desvío a la izquierda antes de iniciar la subida hacia la localidad de Viguera.

– La Vega del Campo Susano

En Viniegra de Abajo, la Vega del Campo Susano es otra de esas paradas que combinan agua, sombra y tranquilidad. La zona, junto al río Urbión, cuenta además con asadores, mesas, juegos infantiles e incluso un pequeño refugio, lo que la convierte en un plan muy cómodo para pasar el día. Se accede desde la carretera que conduce al municipio, después de pasar el Charco de las Ranas, en un entorno serrano que en verano se agradece casi como un pequeño oasis.

– Pozas de Jubera

El valle del Jubera también guarda varios puntos perfectos para refrescarse. Bajo el puente que da acceso al pueblo de Jubera hay varias pozas donde el baño se mezcla con el paisaje de roca y vegetación. Unos kilómetros más arriba, tras pasar Robres del Castillo y siguiendo el curso del río, aparecen las pozas del Gollizo o del Bullizo, un pequeño cañón con cascadas y rincones de agua fría muy buscados cuando el calor se instala en el valle del Ebro.

FOTO: EFE/Raquel Manzanares.

– Termas de Arnedillo

Las pozas termales de Arnedillo son uno de los recursos turísticos más conocidos del Cidacos, aunque quizá no sean el plan más indicado para las tardes más abrasadoras. De origen romano y con aguas de propiedades medicinales, algunas de sus piscinas naturales pueden alcanzar temperaturas cercanas a los 50 grados. Por eso, más que para combatir una ola de calor, son una opción ideal para primeras horas del día, noches frescas o jornadas veraniegas algo más suaves.

– Embalse de González Lacasa

Conocido como ‘la playa de La Rioja’, el embalse de González Lacasa es uno de los grandes clásicos del verano. Situado en pleno Camero Nuevo, entre El Rasillo y Ortigosa, y a menos de una hora de Logroño, permite disfrutar del baño con servicio de socorrismo y completar la jornada con actividades acuáticas en el club náutico: piraguas, hidropedales, windsurf o paddle surf. Además, cuenta con plataforma flotante con tobogán y trampolín de uso libre y gratuito.

– Embalse de Mansilla

Entre Mansilla de la Sierra y Villavelayo, el embalse de Mansilla ofrece otro de los paisajes más llamativos para quienes buscan agua y montaña. El cauce del Najerilla crea diferentes zonas aptas para el baño, accesibles a través de senderos y caminos que permiten disfrutar del entorno con calma. También dispone de plataforma acuática con trampolines y toboganes, aunque en este caso no hay servicio de socorrismo, por lo que conviene extremar la precaución.

FOTO: EFE/ Raquel Manzanares.

– Puente de Aranda, en el río Oja

En Ezcaray, el entorno del Puente de Aranda, también conocido como puente de la India o puente roto, es una parada muy habitual durante el verano. Derruido por una riada del Oja en 1920, el lugar se ha convertido con el paso de los años en una zona de baño y descanso muy cercana al casco urbano. Con espacio verde para extender la toalla, pasear o refugiarse a la sombra, es uno de esos rincones que explican por qué Ezcaray multiplica su vida en cuanto suben las temperaturas.

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