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La ilusión por el ascenso vuelve a teñir los balcones riojanos de banderas de la UD Logroñés

La cuenta atrás ya se mide en balcones. Conforme se acerca el domingo, y con él la cita de las 19:00 horas en Las Gaunas ante el San Sebastián de los Reyes, las calles de Logroño y de otros puntos de La Rioja empiezan a teñirse de blanquirrojo. Basta levantar la vista para encontrar una bandera colgada de una ventana, una terraza o una fachada. Pequeños gestos domésticos que anuncian algo grande: la UD Logroñés vuelve a estar ante una oportunidad de ascenso.

La ida de la final del playoff a Primera Federación ha reactivado una ilusión que llevaba semanas creciendo alrededor del equipo. La posibilidad de recuperar la categoría perdida hace tres primaveras bien vale cualquier gesto de apoyo, por sencillo que parezca. Una bandera al viento no marca goles, pero sí acompaña. Y en una semana como esta, en la que Las Gaunas volverá a rugir como en las grandes ocasiones, la ciudad empieza a jugar también su propio partido desde las ventanas.

En eso confían los aficionados que en los últimos días han decidido enarbolar la bandera de la ilusión y presumir públicamente de sus colores. En Logroño, en otros municipios riojanos e incluso fuera de la comunidad, la afición blanquirroja vuelve a enseñar músculo antes de una cita decisiva. Después de dos temporadas en las que el objetivo se ha resistido, la pregunta flota en el ambiente: ¿será a la tercera la vencida?

También hay una liturgia propia en este gesto. Hay quien mantiene la bandera de la UD Logroñés durante todo el año, como una declaración permanente de fidelidad. Pero el grueso de la afición suele esperar al momento justo: ni demasiado pronto, para no tentar a la suerte, ni demasiado tarde, para que el equipo sienta el empuje antes de saltar al césped. Esta vez, la final del playoff ha sido la señal definitiva para sacar la blanquirroja del cajón y colocarla donde pueda verla todo el barrio.

La escena no es nueva. Cada vez que la UD Logroñés -el equipo con mayor respaldo social de La Rioja- afronta una cita importante, las banderas vuelven a asomarse a los balcones. Ocurrió en aquellos playoff de ascenso a Segunda División desde la antigua Segunda B, en aquella histórica promoción al fútbol profesional culminada en La Rosaleda ante el Castellón; volvió a repetirse en Ferrol, frente al Villarreal B; y también hace dos temporadas, cuando el Marbella se cruzó en la final por el ascenso a Primera Federación.

Ahora, la liturgia regresa con la misma mezcla de nervios, memoria y esperanza. El Sanse será el último obstáculo en el camino y Las Gaunas, una vez más, el punto de reunión de una afición que sabe lo que significa empujar desde la grada y desde la calle. Por gestos, desde luego, no va a quedar. Desde esta semana, la fachada de NueveCuatroUno también luce cuatro grandes banderas blanquirrojas, a apenas unos pasos de una Fuente Murrieta que, si todo sale bien, volverá a convertirse en el epicentro de la celebración logroñesa.

La ciudad ya ha empezado a vestirse para la ocasión. Ahora falta que el balón acompañe.

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