La antigua estación de autobuses de Logroño empieza a enseñar la cara de su nueva vida. Tras meses de obras, y todavía con las verjas cerrando el perímetro de la manzana entre la Avenida de Pío XII y la calle Belchite, el interior ya permite intuir la transformación del espacio: donde antes estuvieron las dársenas comienza a tomar forma una gran plaza-jardín, con árboles, vegetación y zonas verdes que anticipan el futuro centro intergeneracional previsto en este enclave de la ciudad.
El proyecto, presentado en abril de 2024 como un centro intergeneracional con una gran plaza ajardinada, avanza ahora en su parte más visible. Los trabajos continúan en el edificio y en los locales anexos, pero el cambio exterior ya resulta evidente para quienes pasan por el entorno.

Esta actuación corresponde a la primera fase de rehabilitación de la antigua estación de autobuses, adjudicada en junio de 2025 por la Junta de Gobierno Local a la empresa Proviser Ibérica por un importe de 2.994.113,89 euros. Esa fase incluye la conexión peatonal del futuro centro polivalente con otros espacios del entorno, la conversión de las antiguas dársenas en una plaza-jardín y la adecuación del vestíbulo principal para dotarlo de un uso polivalente.
El proyecto también contempla obras de eficiencia energética y modernización de las instalaciones que darán servicio a los locales anexos. Entre las actuaciones previstas figuran la renovación integral de carpinterías para mejorar las condiciones termoacústicas, la implantación de sistemas de climatización más eficientes y sostenibles y la adecuación exterior de los locales que dan a la nueva plaza-jardín.
La intervención cuenta con un presupuesto total de 2,9 millones de euros, de los que 2,6 proceden de financiación europea a través del Programa de Impulso a la Rehabilitación de los Edificios Públicos de las Entidades Locales, el PIREP. Precisamente por ese encaje europeo, el Ayuntamiento de Logroño solicitó el pasado mes de febrero una ampliación del plazo de justificación de los fondos hasta el 30 de junio de 2026. La portavoz del Gobierno local, Celia Sanz, explicó entonces que la decisión se adoptaba «por prudencia y responsabilidad», aunque defendió que las obras avanzaban en plazo y que inicialmente estaba previsto que concluyeran en marzo.

La actuación busca recuperar uno de los espacios más simbólicos y pendientes de reconversión del centro de Logroño. La vieja estación, durante décadas punto de llegada y salida para miles de viajeros, encara ahora una nueva etapa como espacio cultural, social y comunitario. Su transformación no solo afectará al edificio, sino también a la calidad urbana del entorno, con una plaza que reforzará las conexiones peatonales y sumará una nueva zona verde a la ciudad.
La segunda fase del proyecto llegará después y se financiará exclusivamente con fondos propios del Ayuntamiento. Esa intervención se centrará en los espacios interiores de los locales municipales de la manzana. Mientras tanto, la primera imagen del cambio ya empieza a verse desde la calle.


