Una treintena de miembros de la Asociación Histórico Cultural Guardias de Santiago renovaron este viernes su juramento a la Virgen de la Esperanza, patrona de Logroño, en la Iglesia de Santiago el Real, lo que ha supuesto retomar esta tradición tras diez años.
Este acto ha contado con la imposición de las insignias de la Cofradía de Nuestra Señora de la Esperanza a treinta miembros de Guardias de Santiago, un reconocimiento a estos recreadores históricos que se ha recuperado tras más de una década y del que han sido testigos unos 100 asistentes.
Los miembros de la Guardia de Santiago, encargados de mantener viva la memoria del cerco de 1521, han acudido a esta cita ataviados con ropajes que recrean al pueblo y las milicias que defendieron la ciudad durante el asedio.
Portando sus espadas y alabardas, los Guardias han escoltado a la comitiva para iniciar la ceremonia, que ha contado con la ofrenda de los Lirios Blancos, emblema de la pureza de la Virgen y de parte del escudo de Logroño, y el encendido del Gran Velón.
La llama del Gran Velón «representa la esperanza renovada de un pueblo que mantiene vivas sus raíces cinco siglos después» del cerco, ha indicado a EFE la secretaria de la Asociación Guardias de Santiago, Cristina Irazola.

EFE/ Raquel Manzanares
Ha recordado que no solo los recreadores, sino «todos los que lo deseen pueden hacer un juramento a la Virgen de la Esperanza» durante este acto.
En ausencia del presidente de esta asociación por motivos personales, el socio Javier Rencoret se ha encargado de ejercer de «maestro de ceremonias» y, ante la imagen de la patrona de Logroño, formular la pregunta «¿Juráis vosotros, como hijos de Logroño, mantener este voto de fidelidad y esperanza?».
Rencoret ha asegurado a EFE que vive este juramento «con orgullo y con mucha ilusión, porque no deja de ser un acto previo a las Fiestas de San Bernabé», una celebración que les aporta «energía durante todo el año».
Ha recordado que «en 1948 el Papa Pío XII concedió a Logroño que la Virgen de la Esperanza fuera su patrona, lo que llevó a sus ciudadanos a tener devoción sobre esta imagen, y durante el cerco la gente del lugar le encomendó tanto su destino como su suerte».
La música del acto ha corrido a cargo de la organista Paloma Pérez, quien ha interpretado en directo una selección de piezas de Antonio de Cabezón, músico de la corte de Carlos V y contemporáneo al sitio de la ciudad.
El órgano de Santiago ha tocado así una música estrictamente religiosa y de corte, de forma que los asistentes han podido escuchar las mismas armonías y matices que envolvían la vida del Logroño de 1521 durante unas de sus horas más determinantes.


